Precauciones al dejar su vehículo sin uso durante un tiempo prolongado

 

 

¿Qué Pasa Si Dejo El Coche Parado Por Mucho Tiempo?

 

¿Qué averías puede provocar la falta de uso del vehículo?

 

Pasar parado mucho tiempo no es nada recomendable para nuestro coche. En principio, estar un mes o dos sin moverse no supone ningún riesgo, salvo para la batería, que seguramente se descargue. Sin embargo, estar más de un año sí empieza a aumentar el riesgo de sufrir averías y debemos tener una serie de cuidados antes de volverlo a poner en marcha. Tampoco está mal conocer los elementos que más sufren para, por ejemplo, evitar que se deformen los neumáticos o se queden trabados los frenos.

 

Los automóviles han de encenderse con cierta frecuencia, hay que hacerlos rodar para que no se formen planos en las ruedas ni en los cojinetes. Un coche inmóvil crea planos en los neumáticos. Rodar con ellos puede ocasionar el desprendimiento de la banda de rodadura. Que circule el aceite por el motor para que no se oxiden los cilindros…

 

Aunque no necesites mover tu coche, es conveniente que lo pongas en marcha y actives sus distintos accesorios para que no se estropeen.  Así garantizamos que, cuando por fin podamos rodar con él, esté en perfecto estado.

 

Aquí va una lista de algunos elementos que sufren mucho por falta de uso.

 

Los neumáticos:

Si vas a tener tu coche parado durante una larga temporada, lo ideal es que lo dejes apoyado en unas borriquetas para que el peso no deforme los neumáticos. Si no es posible, lo mejor es que hinches las ruedas con 1,5 bar más de presión que la recomendada por el fabricante. Así, la cubierta no queda tan plana apoyada en el suelo y no se deforma tanto. De lo contrario, cuando salgas a rodar notarás vibraciones y ruidos en la dirección.

 

El aire acondicionado:

Este elemento es particularmente crítico. Mucha gente apenas lo usa 4 o 5 días en verano; es un grave error, por un lado, porque es el método más eficaz para desempañar los cristales en invierno y, por otro, porque el sistema tiene elementos que precisan que circule el fluido refrigénico (el gas que enfría) para mantenerse lubricados. El compresor, el filtro y todas las juntas de estanqueidad necesitan que pongamos en marcha el aire acondicionado al menos una vez al mes durante unos minutos para «estar en forma».

 

Los elevalunas/levantavidrios eléctricos:

 

La mayor parte de las averías en los sistemas eléctricos de los elevalunas/levantavidrios están originadas «por los extremos»: desgastes por su excesivo uso -el famoso caso del patín de plástico que se rompe y se cae la ventanilla de golpe- o problemas en el motor eléctrico por óxido debido a la falta de uso. En la caja que forma la puerta, donde va montado el motor del elevalunas, siempre hay humedad de la lluvia, etc. Si no se usa con frecuencia, el sistema se oxida y empiezan los fallos.

 

El motor:

Los segmentos tienden a quedarse agarrotados contra sus ranuras en los pistones.

Aunque podamos pensar que un motor no se desgasta si no lo ponemos en marcha, la realidad es que los propulsores necesitan funcionar con cierta periodicidad para no estropearse. Aunque la mayoría acaban encendiéndose con un poco de gasolina limpia y unas pinzas de arranque, antes hay que realizar una serie de comprobaciones.

Al no girar el motor, el aceite se escurre hacia el cárter, dejando las paredes de los cilindros y los segmentos de los pistones completamente secos. Esto genera óxido en el cilindro y que los aros de los pistones se queden pegados.

Es recomendable que un mecanismo pueda apoyarle en este caso, pues antes de intentar encenderlo, deberá echar un poco de petróleo de las lámparas antiguas por el agujero de la bujía (o de un calentador, si es diésel) y girar a mano la mecánica para limpiarla un poco por dentro y despegar los segmentos.  Dejar secar el conjunto, echar un poco de aceite para motores de dos tiempos directamente en el cilindro y dejar un rato. Luego, intentar encenderlo. Es algo engorrosa, pero necesaria para resucitar un propulsor sin partir una biela en el primer intento.

Todo esto «sobraría» si el motor se hubiese puesto en marcha al menos una vez al mes.

 

Circuito de refrigeración:

Las galerías por las que circula el refrigerante se oxidan y obstruyen por la inactividad.

 

En el motor de un coche hay un sistema para enfriar la mecánica. En los refrigerados por aire no hay ningún problema, pero en la inmensa mayoría de propulsores, que son refrigerados por agua, los períodos de inactividad pueden provocar averías gravísimas. Además de un desgaste mayor en los manguitos de agua (vamos a llamarle agua, aunque en realidad sea anticongelante) al resecarse, la bomba de agua se puede agarrotar por el óxido, el termostato, quedarse pegado por falta de uso, y el radiador, obstruirse por irse decantando en él todas las partículas que suele llevar el agua en suspensión.

 

Fugas de aceite:

Las gomas, juntas, retenes… todos los elementos que garantizan la estanqueidad del motor necesitan estar en contacto con el aceite para mantenerse «hidratados». Cuando un propulsor pasa mucho tiempo parado, las gomas se resecan y empiezan a agrietarse. También encogen un poco: ya tenemos problemas de fugas. Aunque no lo parezca, las menos graves son las fugas hacia el exterior, porque ésas las vemos y nos ponen alerta. El problema son las fugas internas, principalmente, por los retenes de las guías de válvulas. Si al poner en marcha el coche aceleramos y al soltar el pedal vemos un humo azulado en el escape… ojo.

 

Problemas de distribución y «taqueteo»:

La mayoría de los motores actuales montan taqués hidráulicos para accionar las válvulas. Funcionan de maravilla y evitan muchos desgastes. Como su nombre indica, trabajan con aceite, por lo que si no se usa con frecuencia el coche, se desceban y pierden su funcionalidad. Si al encender el vehículo oímos un «taca-taca-taca-taca» en la parte alta del motor, debemos esperar unos 5 minutos para que se ceben y que el ruido desaparezca. Si transcurrido un tiempo prudencial el ruido persiste… alguno de los taqués «ha muerto» por falta de uso.

 

La dirección asistida:

Actualmente, la mayoría de los sistemas de asistencia a la dirección son eléctricos, pero, hasta ahora, eran hidráulicos. Lo mismo de siempre: si el aceite no circula con frecuencia por la cremallera de dirección y la bomba, ambos elementos se pueden estropear.

 

Sistema de frenos:

El sistema de frenos suele ser una fuente de problemas si no se usa periódicamente.

Éste es un punto muy crítico. La mayoría de la gente no sabe que el líquido de frenos hay que cambiarlo «sí o sí» cada dos años, hagas cero o un millón de kilómetros. El motivo es que este líquido está compuesto por un éter que es hidrófilo, por lo que absorbe el agua que hay en la atmósfera y poco a poco se va «hidratando». La presencia de agua en el circuito de frenos provoca dos problemas:

 

  1. Reduce la temperatura a la que el líquido de frenos empieza a hervir. La ebullición de este líquido provoca burbujas que se comprimen y alargan el recorrido del pedal, llegando incluso a dejar de frenar. Es lo que se conoce como «fadding» del líquido de frenos.
  2. Los elementos del sistema de frenado se pueden oxidar, no tanto las pinzas de freno (por cierto, no se llaman calibradores, se llaman pinzas de freno. Calibrador es una mala traducción de «caliper», el nombre que tienen en inglés), sino los grupos hidráulicos de los sistemas de ABS, cuya sustitución es muy cara.

 

Caja de cambios y diferenciales:

Al igual que el motor, la caja de cambios y los diferenciales necesitan aceite para mantenerse limpios y lubricados. Largos períodos de inactividad hacen que se oxide la parte de los piñones, sincronizadores, horquillas (no están sumergidas en el aceite)… y que los retenes y juntas pierdan estanqueidad.

 

Bombas de agua, lavaparabrisas y lavafaros:

Algunos detergentes que se usan para el lavaparabrisas forman un «barrillo» que acaba obstruyendo la bomba que pulveriza el agua en el cristal. Por otro lado, si no se usa con frecuencia, también se oxida el pequeño motor eléctrico que lleva la bomba; se agarrota.

 

Tenga en cuenta que es posible aparcar su vehículo por un par de meses sin ocasionar consecuencias graves, sin embargo, la batería puede acabarse, el combustible puede comenzar a gotear y otros problemas pueden presentarse y afectar a su coche.

Cuando mayor sea el tiempo que planea dejar su vehículo parado o sin uso, mayor será la atención que tendrá que prestar a los detalles de nuestra lista.

Sin importar el tamaño de su coche tendrá que hacer lo siguiente para asegurarse de que su vehículo está listo para quedarse parado.

  • Cambie el aceite y el filtro. Use un buen aceite mineral con la viscosidad recomendada para su vehículo o uno sintético del mismo grado.
  • Llene al máximo el circuito de refrigeración del motor. Asegúrese de que la mezcla de refrigerante es la proporción recomendada de anticongelante y agua.
  • Lave bien el automóvil, incluyendo los bajos, y póngale una buena capa de cera. Esto protegerá el acabado y se deshará de la suciedad y del salitre de la carretera que puede causar estragos con el tiempo.
  • Compre una funda gruesa y resistente para cubrir bien su coche.
  • Agregue estabilizador de combustible al depósito para evitar que se separe.
  • Llene el depósito de combustible (en este orden se mezcla mejor el estabilizador).
  • Conduzca el coche unos pocos kilómetros para que circule el aceite, el combustible, etc.
  • Infle los neumáticos a la presión recomendada.
  • Estacione bajo techo, preferiblemente en un garaje o parking, y use la funda de su coche para proteger completamente el exterior del vehículo. Una funda de coche ayuda a mantener la pintura y le dificulta a los ladrones ver lo que hay en el interior.
  • Calce los neumáticos en ambas direcciones para evitar movimiento.

Cuanto más tiempo vaya a estar su coche sin uso o parado, más preparaciones deberá realizar para proteger su automóvil mientras usted esté ausente. La lista anterior es buena para un período de almacenamiento de 2 a 3 meses donde el clima no fluctúa mucho (las temperaturas del día y de la noche se mantienen por encima de los 0º). Sin embargo, después de unos seis meses, las cosas pueden complicarse. Los casquillos de biela y otras partes de goma comienzan a descomponerse con el tiempo. Los sellos de agua del motor también pueden secarse y lo llevarán a tener que hacer serias reparaciones.

Para un período de almacenamiento de tres a doce meses, necesitará hacer mucho más para conservar su vehículo. Empiece por hacer todos los puntos anteriores y a continuación, haga lo siguiente antes de colocar la funda exterior:

  • Considere la posibilidad de añadir un sellador de juntas y de circularlo a través de su motor para ayudar a evitar que las juntas se sequen. Esto se agrega generalmente al aceite de motor.
  • Retire la batería y guárdela en un lugar seguro lejos del automóvil, preferiblemente en un lugar con temperatura regulada. Considere la posibilidad de vender la batería y comprar una nueva cuando regrese. Con el tiempo, las baterías pierden su carga y si el clima es muy frío se pueden congelar o corroer.
  • Levante el automóvil con gatos para que los neumáticos solo se apoyen en el suelo. Esto evita que los neumáticos se deformen y se alivia la presión del sistema de suspensión.
  • Coloque un trapo en el tubo de escape para evitar que los roedores lo utilicen de madriguera.
  • Retire los limpiaparabrisas y guárdelos en el interior. Probablemente se debilitarán al estar sin uso durante un largo período.
  • Envuelva cuidadosamente los brazos del limpiaparabrisas en toallas pequeñas antes de colocarlas contra el parabrisas. Esto evitará que se raye el parabrisas y ayudará a absorber la humedad para que las bisagras y los resortes de los brazos no se oxiden. Otra opción sería quitar los brazos del limpiador y almacenarlos dentro del coche.
  • No ponga el freno de mano. Las pastillas de freno pueden pegarse y causar problemas cuando intente conducir de nuevo.

Dejar su coche parado durante un largo tiempo de forma correcta puede representar una tarea compleja. También puede considerar prestárselo a un amigo o familiar en quien confíe para que puedan cuidarlo y mantenerlo funcionando mientras usted no pueda.

Fuente: AutocasionCARFAX

 

 

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