Noviazgo cristiano según la Biblia

CORTEJO, Noviazgo Y matrimonio cristiano según la Biblia

¿Qué debería buscar en una novia cristiana?

El tipo de noviazgos que se ven hoy en día, no son mencionados en la biblia. Por el contrario, la biblia habla acerca de los principios para el matrimonio. Hoy en día, el cortejo es una forma para que el hombre y la mujer se evalúen entre sí como posibles cónyuges. Lo que esto significa, es que una novia cristiana debe ser, en primer lugar, una posible compañera para el matrimonio. Un hombre cristiano debe buscar una mujer para compartir su vida, no sólo para divertirse. Si un hombre no está listo para casarse, no debería estar buscando una novia cristiana.

Mientras un hombre busca una novia, la cualidad más importante que ella debe poseer (como su posible futura esposa y como una persona que tendrá una gran influencia en su vida), es la salvación en el Señor Jesucristo, y que viva una vida en obediencia a Él. En 2 Corintios 6:14, Pablo nos dice no nos unamos en “yugo desigual con los incrédulos”. Si una mujer no tiene fe en Cristo Jesús, sería necio que un hombre cristiano la considere como novia y/o como esposa.

Dicho esto, sólo porque una mujer es cristiana, ella no necesariamente es una pareja perfecta para cualquier hombre cristiano. Es importante tener en cuenta otros aspectos para estar “igualmente unidos”. Por ejemplo, las metas espirituales similares, las creencias doctrinales y la perspectiva de la vida, son todas consideraciones muy importantes. Además, es conveniente pensar en cosas más prácticas, tales como el nivel de vitalidad, los intereses comunes y las expectativas acerca de la familia y el estilo de vida. Muchos hombres se casan con mujeres basados únicamente en la atracción física o emocional, y eso puede conducir al desastre.

La biblia brinda algunas directrices sobre el tipo de carácter que un hombre debe buscar en una novia cristiana. Una mujer cristiana mostrará un espíritu de sumisión al Señor. El apóstol Pablo le dice a las esposas que se sometan a sus maridos como al Señor (Efesios 5:22-24). Si ella no es capaz de sujetarse al Señor, ella probablemente no verá el valor de sujetarse a su marido cuando llegue ese momento. Es importante recordar que el carácter de la sumisión es una cualidad espiritual, no un rasgo de la personalidad. Una personalidad cariñosa no corresponde necesariamente a un espíritu sumiso, ni tampoco una personalidad enérgica o de voluntad firme, corresponde necesariamente a un espíritu voluntarioso. Una mujer va a ser sumisa en la medida que ella esté influenciada por el Espíritu de Dios, y ella será influenciada por el Espíritu, en la medida que ama a Dios y pasa tiempo en Su palabra.

Una mujer cristiana debe beneficiar y bendecir a su marido. Ella debe ser su ayuda, de acuerdo a los primeros antecedentes bíblicos de Adán y Eva. Ella debe ser una ayuda idónea para la misión y el llamado de su esposo. Por ejemplo, si él está llamado a ser un pastor o un misionero, debe buscar una novia cristiana que sienta el mismo llamado. Si él siente un fuerte deseo de tener una gran familia, debe encontrar a una mujer que sienta lo mismo. Pero, sobre todo, de acuerdo al llamado que todos nosotros tenemos de ser embajadores de Cristo (2 Corintios 5:20), un hombre debe elegir una mujer que lo ayudará y no lo obstaculizará al respecto. Debe demostrar un compromiso con la oración (1 Tesalonicenses 5:16), al estímulo (1 Tesalonicenses 5:11), a servir a los demás (Hebreos 6:10) y la sabiduría que viene de conocer la palabra de Dios (Colosenses 3:16). Este es el tipo de mujer que va a ser verdaderamente útil para un hombre cristiano.

¿Qué debería buscar en un novio cristiano?


La biblia no menciona el tipo de relaciones de noviazgo que vemos hoy en día. Más bien, en términos de relaciones sentimentales, se centra en los principios para el matrimonio. Actualmente, salir con una persona se usa como una forma de evaluar si el hombre y la mujer serán buenos para el matrimonio. Por lo tanto, se deduce que un novio cristiano en primer lugar debería ser un hombre que usted cree que será un buen esposo cristiano. Una mujer cristiana debe estar buscando alguien que toma en serio tanto a Dios como a su relación con ella. Cualquiera puede decir que ama a Jesús o que es cristiano. Cuando usted se está enamorando de alguien, ¿cómo sabe si esa persona es sincera?

La biblia está llena de versículos que describen cómo es que un hombre cristiano debería ser; versículos que son útiles y confiables para una mujer que está evaluando un posible esposo. Las siguientes pautas están basadas en estos versículos. Un novio cristiano debería ser

Humilde y enseñable: La biblia nos dice que un hombre justo, o un hombre sabio, aceptará instrucciones con agrado, incluso cuando le duela (Salmo 141:5; Proverbios 9:9, 12:15). Un hombre justo evidencia la disposición de ser corregido por la escritura y una tendencia a amar y escuchar a aquellos que le pueden enseñar desde la escritura.

Honesto: ¿Sus acciones están de acuerdo con sus palabras? La biblia dice que un hombre justo se caracteriza por la honestidad en sus relaciones personales y de negocios (Efesios 4:28). Además, cuando hace una promesa, un hombre cristiano la mantiene, incluso cuando le lastima (Salmo 15:2-5). En resumen, su carácter debe ser íntegro.

Altruista: La biblia habla específicamente a los maridos cuando les dice que amen a sus esposas como aman a sus propios cuerpos, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a Sí mismo por ella (Efesios 5:25-28). Un novio cristiano debe comenzar a mostrar este tipo de cuidado y amor por su novia mucho antes del matrimonio. El amor es fácil en las primeras etapas románticas, pero un novio cristiano debería ser la clase de hombre cuya conducta e intenciones sean cariñosas en todo tipo de circunstancias (1 Juan 3:18).

Capaces y dispuestos a proveer: La biblia dice que un hombre que no provee para su familia es peor que un incrédulo (1 Timoteo 5:8). La provisión no necesariamente significa traer un montón de dinero. El tema es si él asume la responsabilidad por el bienestar de su esposa e hijos. Es importante que las mujeres comprendan la seriedad de este versículo. Va a ser muy difícil que una esposa respete a su esposo si él no quiere proveer, y si una esposa lucha para respetar a su esposo, los problemas matrimoniales van a ir más allá de lo material. El respeto de una mujer por su marido y el amor de un hombre para con su esposa, son interdependientes y lo que le dan vida a un matrimonio (Efesios 5:25-32).

Dispuestos a proteger de forma proactiva: Tanto física como emocionalmente, las mujeres tienden a ser más débiles y se lastiman más fácil que a los hombres. Se deben entender, proteger y cuidar en forma proactiva. Un buen novio cristiano es un hombre que está pendiente y cuida a su novia y lleva esta pasión de protegerla hasta su matrimonio (1 Pedro 3:7).

Además, aquí hay algunas cosas negativas para observar: el materialismo (1 Juan 2:15-16; 1 Timoteo 6:10), la mentira (Proverbios 12:22; 19:22), la infidelidad sexual (Eclesiastés 7:26; Proverbios 7) y mal trato de los miembros de la familia, especialmente a su madre (Proverbios 15:20; 19:26; 20:20; 23:22). Usualmente, la forma como un hombre trata a su madre, es una buena indicación de cómo va a tratar a su esposa. Además, hay que tener cuidado con las tendencias irracionales, controladoras o de celos, ya que a menudo conducen a la violencia (Proverbios 6:34; 27:4).

Por último, un novio cristiano es uno con el que una mujer es igual. En primer lugar, en el sentido espiritual, una pareja en su relación con Dios debe ser el factor primordial en cualquier relación, y deben ser iguales en ese aspecto. A los creyentes se les ordena a que se casen con otros creyentes (2 Corintios 6:14), por lo que no hay ninguna razón para estar saliendo con un inconverso. Pero una pareja también debería ser igual en los aspectos más prácticos, como el tener temperamentos compatibles, niveles de vitalidad similares, y compartir objetivos e intereses en la vida. Estas cosas añaden muchísimo a la felicidad en una relación.

Además de todo esto, si un hombre tiene un buen sentido del humor y un carácter constante y alegre, será maravillosamente alentador para su esposa. Nadie puede estar “de buen ánimo” todo el tiempo, pero un hombre que se caracteriza por la paz y el gozo del Espíritu, es un buen partido. La vida es difícil y el matrimonio también. Habrá momentos de tristeza, y habrá conflicto. A causa de esto, un cónyuge alegre y que alienta, es una verdadera bendición (Proverbios 16:24; 17:22; 15:30).

¿Se supone que debemos buscar activamente un(a) esposo(a), o esperar que Dios nos los traiga?


La respuesta a ambas preguntas es sí. Como cristianos, una vez que hemos decidido que “es tiempo” de buscar un(a) esposo(a), debemos comenzar el proceso con oración. El primer paso, es entregarnos a la voluntad de Dios para nuestras vidas. Muchas Escrituras nos dicen que esto es el punto más importante. “Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón.” (Salmo 37:4). Deleitarse en el Señor significa que encontremos placer en conocerlo y hacer Su voluntad, y confiar en que a su vez, Él se deleita en nosotros cuando lo obedecemos. Él pondrá Sus deseos en nuestro corazón y en esta situación, y eso significa desear para nosotros el tipo de esposo(a) que Él desee que tengamos y quien Él sabe que nos deleitará en el futuro. Proverbios 3:6 nos dice “Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.” Reconocerlo a Él en la búsqueda de un(a) esposo(a), significa someterse a Su soberana voluntad y decirle que tú quieres cualquier cosa que Él decida que es lo mejor para ti.

Después de encomendarnos a la voluntad de Dios, necesitamos tener claras las características de un buen esposo o esposa, y buscar a alguien que se adapte a este nivel espiritual. Primeramente es importante tener una clara comprensión de estas cualidades, para después buscar a alguien que se ajuste a ellas. El “enamorarse” de alguien para luego descubrir que él/ella no está espiritualmente calificado(a) para ser nuestro(a) compañero(a) es acarrearnos penas y colocarnos en una posición muy difícil.

En este punto podemos comenzar a buscar activamente una esposo/esposa, mientras que entendamos que Dios lo/la traerá a nuestras vidas a lo largo de este proceso de búsqueda, de acuerdo a Su tiempo y perfecta voluntad. Si oramos, Dios nos guiará a la persona que Él tiene para nosotros. Si esperamos por Su tiempo, nos será concedida la persona que se ajuste mejor a nuestra formación, personalidad y deseos. Debemos confiar en Él y Su tiempo (Proverbios 3:5), aún cuando Su tiempo no sea nuestro tiempo. A veces Dios llama a gente a permanecer soltera (Mateo 19:12), pero en esas situaciones Él lo manifiesta claramente, al quitar en ellos el deseo de casarse. El tiempo de Dios es perfecto, y con fe y paciencia, recibiremos Sus promesas (Hebreos 6:12).

¿Qué debo buscar en una esposa?


La relación más importante que puede tener un hombre, aparte de su relación espiritual con Dios a través del Señor Jesucristo, es su relación con su esposa. En el proceso de búsqueda de una esposa, el principio más importante es buscar a una mujer con una fe personal en Jesucristo. El apóstol Pablo nos dice que “no nos unamos en yugo desigual” con los incrédulos (2 Corintios 6:14). A menos que un hombre y una mujer estén en completo acuerdo acerca de este punto tan crucial, no podrá llegar a ser un buen matrimonio.

Sin embargo, casarse con una novia creyente, no garantiza la plena experiencia de estar “unidos en yugo igual.” El hecho de que una mujer sea cristiana, no significa que necesariamente ella sea espiritualmente una buena pareja para ti. ¿Tiene ella las mismas metas espirituales que tú? ¿Tiene ella las mismas creencias doctrinales que tú? ¿Tiene ella la misma pasión por Dios que tú? La pregunta de qué cualidades buscar en una esposa en potencia es de crucial importancia. Muchos hombres se casan sólo por una atracción física o emocional, y eso puede ser la receta para el fracaso.

El Señor pidió de Israel, “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” (Amos 3:3). Esto es lo ideal, pero la realidad es que las parejas casadas no siempre están de acuerdo. Sin embargo, podemos coincidir o discrepar dentro de la estructura del orden de Dios. Por tanto, es importante adoptar una clara actitud mental acerca de nuestras expectativas y de la comunicación mutua acerca de esto, y esto debe darse antes y no después del matrimonio.

¿Cuáles son algunas cualidades piadosas que un hombre puede buscar en una esposa? La Escritura nos da algunos principios que podemos usar para crear una imagen de una mujer con potencial para esposa. Primeramente, ella debe estar entregada a su propia relación espiritual con el Señor. El apóstol Pablo nos dice de la esposa, que ella debe estar sujeta a su esposo, tanto como al Señor (Efesios 5:22-24). Si una mujer no está sujeta al Señor, tampoco juzgará necesario estar sujeta a su esposo para su propio bienestar espiritual. No podemos llenar las expectativas de nadie más sin primeramente permitir al Señor llenarnos con Él Mismo. Una mujer con Dios como el centro de su vida, es una buena candidata para esposa.

El apóstol Pablo también nos da algunas cualidades características para una mujer, en sus instrucciones acerca de los requerimientos que debe tener un líder de la iglesia (1 Timoteo 3). Encontramos esas cualidades en 1 Timoteo 3:11 “Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.” En otras palabras, esta es una mujer que no es demasiado orgullosa, que sabe cuándo hablar y cuándo permanecer en silencio, y que es capaz de ocupar confiadamente su lugar junto a su esposo. Ella es una mujer cuya prioridad se enfoca en su relación con el Señor y su propio crecimiento espiritual.

Las responsabilidades del matrimonio son mayores para el esposo, porque en el orden del Señor, lo colocó a él como cabeza de su esposa y su familia. Este liderazgo es ilustrado por la relación entre Cristo y la iglesia (Efesios 5:25-33). Es una relación basada en el amor. Como Cristo amó a la iglesia y se entregó a Sí Mismo por ella, el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. Por lo tanto, la relación personal espiritual del hombre con el SEÑOR es de suprema importancia para el éxito en su matrimonio y su familia. La disposición a sacrificarse y la fortaleza para elegir ser un siervo para el beneficio de su matrimonio, son las marcas de un hombre espiritualmente maduro que honran a Dios. Es importante elegir sabiamente a una esposa, basándose en las cualidades bíblicas, pero de igual importancia es el crecimiento espiritual del hombre mismo y su sujeción a la voluntad de Dios en su vida. Un hombre con sus ojos puestos en Dios y que busca ser el hombre que Dios quiere que sea, estará capacitado para ayudar a su esposa a ser la mujer que Dios desea que ella sea, y tendrá la capacidad para construir el matrimonio en la unidad que Dios, él, y su esposa desean ser.

¿Qué debo buscar en un esposo?


Cuando una mujer cristiana está en busca de un esposo, la principal cualidad que debe buscar en un hombre es que sea “conforme al corazón de Dios” (Hechos 13:22). La relación más importante que cualquiera de nosotros pueda tener, es nuestra relación personal con el Señor Jesucristo. Esa relación está por encima de cualquier otra. Si nuestra relación vertical con el Señor, está basada en la gracia de día en día, entonces, nuestras relaciones horizontales reflejarán esa realidad. Por lo tanto, un esposo en potencia deberá ser un hombre que esté enfocado en caminar en obediencia a la Palabra de Dios y quien busque vivir de tal manera que su vida traiga gloria a Dios (1 Corintios 10:31).

¿Qué otras cualidades deben buscarse? El apóstol Pablo nos proporciona una gran fuente de información para conocer las cualidades que debemos buscar en un esposo, en 1 Timoteo capítulo 3. En este pasaje están las cualidades requeridas para un anciano / pastor / obispo / diácono en el cuerpo de la iglesia. Sin embargo, estas cualidades deben estar presentes en las vidas de cualquier hombre que camine “conforme al corazón de Dios.” Las cualidades pueden ser parafraseadas de la siguiente manera: Este hombre debe ser paciente y controlado en su comportamiento, no lleno de orgullo, sino de una sobria actitud mental, capaz de controlar sus emociones, mostrando amabilidad hacia los demás, capaz de enseñar con paciencia, no dado a la embriaguez o al uso incontrolado de cualquiera de los dones de Dios, no propenso a la violencia, no demasiado enfocado en los detalles de la vida, sino enfocado en Dios, no un hombre que sea propenso a violentarse, o a ser demasiado sensible que se ofenda con facilidad, sino uno que sea agradecido por lo que Dios le ha dado, en vez de envidiar los dones que otros han recibido.

En otras palabras, lo que tenemos aquí, es la descripción de un hombre que está activamente comprometido en el proceso de convertirse en un creyente maduro. Ese es el tipo de hombre que una mujer debe buscar como un esposo en potencia. Sí, la atracción física, los intereses similares, las cualidades y debilidades complementarias, el deseo de tener hijos, etc., son cosas a considerar. Sin embargo, estas cosas deben tomar un papel secundario a las cualidades espirituales que una mujer debe buscar en un hombre. Un hombre en quien puedas confiar, respetar, y seguir en el camino de la piedad, es de mucho más valor, que un hombre de buena apariencia, fama, poder o dinero.

Finalmente, cuando “se busca” un esposo, debemos tener en mente que todo está sujeto a la voluntad de Dios en nuestras vidas. Mientras descansamos en la provisión de Dios para nosotros, Él traerá a nuestras vidas oportunidades y pruebas. No todas las cosas que parecen oportunidades son buenas, y no todas las pruebas son malas. Es la oportunidad para descansar en la gracia de Dios en cualquier situación que se presente. Toda mujer desea encontrar a su “príncipe azul,” pero la realidad es que probablemente se casará con un hombre con tantas fallas como tiene ella. Entonces por la gracia de Dios, ellos pasarán el resto de sus vidas juntos, aprendiendo cómo ser compañeros, y servirse uno al otro. Debemos entrar a la segunda relación más importante de nuestras vidas (el matrimonio), no bajo una nube emocional, sino con ojos bien abiertos. Nuestra relación más importante, con nuestro Señor y Salvador, debe ser el centro de nuestras vidas.

 

¿Qué debo hacer si no puedo decidir a quién cortejar?


La biblia no aborda específicamente este tema, pero nos da una visión de lo que deberíamos buscar en una esposa potencial. El primer y mejor consejo es orar al respecto. Dios dará la sabiduría y guía si usted lo pide. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5).

La segunda carta a los Corintios 6:14 indica, “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”. La primera pregunta es si el cónyuge potencial es consagrado a Dios. Si él/ella no cumple este requisito, esa persona no debería ser considerada para ser un posible cónyuge. Por otro lado, sólo porque alguien sigue a Cristo, eso no hace de él/ella la elección correcta. Estar “igualmente unidos” también implica algo más profundo que simplemente “¿es él/ella cristiano/a?”. Hay muchas y diferentes creencias en el cristianismo, y esto se debe tener en cuenta a la hora de elegir un posible cónyuge. Considere lo que va a ser el matrimonio con esta persona. ¿Son sus creencias tan parecidas que pueden estar de acuerdo para enseñar a sus hijos las mismas doctrinas? Esto es de gran importancia.

Para los hombres, es importante mirar lo que se supone debe ser una mujer cristiana. “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Efesios 5:22-24). Pablo nos dice que por amor una esposa debe estar sujeta a su marido. Esto no significa necesariamente que la chica con la que usted está considerando tener una relación, debería someterse totalmente a usted. En el cortejo, ella no está obligada a hacerlo. Sin embargo, ella no debe tener un espíritu rebelde, sino que por el contrario y como resultado del amor, debe someterse a las autoridades por encima de ella. Ella debe estar dispuesta a ser guiada. Proverbios 31:10-31 nos dice cómo es la “esposa de carácter noble”. Ella es laboriosa, generosa y caritativa, fuerte y sabia. Puede que usted no encuentre todas estas características en una persona, pero estos son rasgos deseables y que agradan a Dios.

Otra escritura que describe a una esposa que está agradando a Dios, es 1 Pedro 3:1-4: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”. Esto nos dice que una mujer debe ser pura y debe vivir para Cristo, para que ella pueda ganar al marido que no cree en la palabra por medio de la conducta de ella. También indica que ella no debería estar tan preocupada por la apariencia externa, como si debería estar acerca de su vida espiritual.

Para las mujeres, hay unos cuantos ejemplos de lo que debe ser un esposo cristiano. Aunque la persona que usted está considerando para tener una relación no es su esposo, debe buscar cualidades que muestren este tipo de amor. “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5:25-27). ¿Él es amoroso? ¿Está dispuesto a guiar a las personas a Cristo y ayudarles a ser santos e inmaculados? ¿Es un líder? Un hombre debe amar a Dios sobre todas las cosas y estar dispuesto a ayudar a sus hermanos y hermanas en Cristo, para esforzarse a ser santos y que agraden a Dios. Él debe ser humilde, sabio y misericordioso, así como lo fue Cristo. Esté atento a estas cualidades en un hombre, porque esto es lo que agrada a Dios.

Usted no encontrará una persona “perfecta” con todas estas cualidades, pero Dios le permitirá ver si la persona con quién está considerando tener una relación, se esfuerza para agradarle a Él. Al igual que con cualquier otra decisión importante en la vida, las relaciones se deben tratar con cautela, sabiduría y manejar con discernimiento y mucha oración.

 

¿Cuándo es el tiempo adecuado para casarse?

El tiempo adecuado para casarse es diferente para cada persona y único para cada situación. Los niveles de madurez y la experiencia de la vida son factores variables. Algunas personas están listas para el matrimonio a los 18 años, y algunas jamás están preparadas para ello. Al buscar a través de la páginas del directorio, y ver anuncios que dicen “¡Divorcios – $2,000.00!” es obvio que mucha de nuestra sociedad no apreció el matrimonio como un compromiso perdurable. Sin embargo, esta es la opinión del mundo, la cual usualmente contradice a la de Dios (1 Corintios 3:18).

Para un matrimonio exitoso, es imperativo contar con un fuerte cimiento, y éste debe establecerse aún antes de comenzar a tener citas o cortejar al compañero en potencia para toda la vida. Nuestro caminar cristiano debe incluir mucho más que sólo asistir a la iglesia los domingos y asistir a un estudio bíblico. Debemos tener una relación personal con Dios que se da sólo a través de la confianza y la obediencia a Jesucristo. Debemos educarnos a nosotros mismos acerca del matrimonio, buscando la visión de Dios para él, antes de lanzarnos. Una persona debe saber lo que dice la Biblia acerca del amor, el compromiso, las relaciones sexuales, el papel del esposo y la esposa, y las expectativas de Dios para nosotros antes de comprometernos para el matrimonio. También es importante tener al menos a una buena pareja de cristianos casados como modelo. Ellos pueden responder a nuestras preguntas acerca de factores que conducen a un matrimonio exitoso, la manera de crear la intimidad (más allá del aspecto físico), de qué manera es su fe algo invaluable en sus vidas, etc.

Antes de considerar el matrimonio, una pareja debe primeramente asegurarse de que no estén unidos en yugo desigual, significando que uno sea un creyente y el otro no. Segunda de Corintios 6:14-15 dice, “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?” Porque un cristiano que se casa voluntariamente con un incrédulo, no solamente peca, sino que incurre en un grave error que él o ella inevitablemente lamentará. Los cristianos son miembros de la familia de Dios, y los incrédulos son enemigos de Dios (Colosenses 1:19-22). La gente está ya sea bajo el control de Dios o de Satanás, y estas dos fuerzas no pueden convivir juntas en armonía (Hechos 26:18).

Una pareja en prospecto de matrimonio, también necesita asegurarse de conocerse bien uno al otro. Deben conocer las opiniones del otro sobre el matrimonio, finanzas, suegros, crianza de los niños, disciplina, deberes del esposo y la esposa, si alguno de los dos, o ambos estarán trabajando fuera de casa, y deben conocer el nivel de madurez espiritual de la otra persona. Mucha gente se casa confiando en la palabra de la pareja en que son cristianos, sólo para descubrir más tarde que solo era de palabra. Toda pareja que esté considerando casarse, debe pasar por consejería con un consejero matrimonial cristiano o su pastor. De hecho, muchos pastores no celebran bodas, a menos que se hayan reunido varias veces con la pareja en sesiones de consejería.

El matrimonio no sólo es un compromiso, sino un pacto con Dios. Es la promesa de permanecer con la otra persona por el resto de tu vida, sin importar si tu pareja es rica, pobre, sana, enferma, con sobrepeso, delgada, o aburrida. Un matrimonio cristiano debe permanecer a través de las circunstancias, incluyendo peleas, enojo, devastación, desastre, depresión, amargura, adicción y soledad. El matrimonio jamás debe iniciarse con la idea del divorcio como una opción – ni siquiera como el último hilo cuando una pareja siente que está al final de su cuerda. La Biblia nos dice que a través de Dios, todas las cosas son posibles (Lucas 18:27), y esto ciertamente incluye el matrimonio. Si una pareja toma la decisión desde el principio de permanecer comprometidos y ponen a Dios en primer lugar, el divorcio no será la solución inevitable para una situación miserable.

Es importante recordar que Dios quiere darnos los deseos de nuestro corazón, pero eso sólo es posible si nuestros deseos concuerdan con los Suyos. Él tiene un plan para cada uno de nosotros, y puede o no incluir el matrimonio. Casarse y comenzar una familia es con frecuencia el siguiente paso que toma una persona después de tener una carrera o un trabajo. Pero Pablo dice en 1 Corintios 7:7,”Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.” Esto puede no ser evidente para la persona en principio. Ellos sólo lo descubren después de años de buscar y no encontrar a la pareja adecuada para casarse.

La gente generalmente se casa sólo porque “se siente bien.” Durante las primeras citas, y aún en el matrimonio, ves venir a la otra persona, y sientes mariposas en el estómago. El romance está en su apogeo, y conoces la sensación de estar “enamorado.” Muchos esperan que esta sensación permanezca para siempre. Desafortunadamente, no es así. El resultado puede ser decepcionante y aún llevar al divorcio al desvanecerse esos sentimientos, pero aquellos que tienen matrimonios exitosos, saben que la excitación de estar con la otra persona no tiene un fin. A cambio, las mariposas ceden el paso a un amor más profundo, un compromiso más fuerte, un cimiento más sólido, y una seguridad inquebrantable.

La Biblia es clara en que la definición del amor no se basa en los sentimientos; esto es evidente cuando se nos dice que amemos a nuestros enemigos (Lucas 6:35). Es posible sólo cuando permitimos que el Espíritu Santo trabaje a través de nosotros, cultivando el fruto de nuestra salvación (Gálatas 5:22-23). Es una decisión que hacemos sobre la base diaria de morir a nosotros mismos y a nuestro egoísmo, y dejar que Dios brille a través de nosotros. Primera de Corintios 13:4-7 nos dice cómo amar a otros: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”

¿Es posible casarse con la persona equivocada?

Hay varias maneras de ver esta pregunta. Decir que nos casamos con la persona “equivocada” podría implicar que hay una única persona “correcta” con quien estamos llamados a casarnos. Si nos casamos con la persona “equivocada”, entonces podemos sentir temor de que hemos estropeado del plan de Dios para nuestras vidas. También podríamos estar tentados a “corregir” nuestro error en formas que no honren a Dios. Ciertamente podemos tomar decisiones equivocadas en el matrimonio y desobedecer la guía de Dios con respecto a la persona con quien decidamos casarnos. Sin embargo, teniendo en cuenta la soberanía de Dios, no podemos casarnos con la persona “equivocada”. Dios tiene un plan para nuestras vidas y es capaz de perdonarnos por nuestras decisiones equivocadas y, en última instancia, hacer que todo obre para nuestro bien (Romanos 8:28). Una vez que estamos casados, tenemos que hacer todo lo posible para hacer que el matrimonio honre al Señor. Si un cónyuge en un matrimonio en particular es la elección “equivocada” o no, el matrimonio es una relación de pacto. Dios es capaz de transformar el peor de los matrimonios en una relación que le traiga gloria.

Bíblicamente, un cristiano debería buscar casarse con otro creyente que comparta un compromiso similar para seguir al Señor Jesús. Casarse con un incrédulo no es una opción para el creyente (2 Corintios 6:14). Por lo tanto, si un cristiano se casa con un no cristiano, él o ella ciertamente se ha casado con la persona equivocada al violar la voluntad de Dios.

Hay otras maneras de casarse con la persona equivocada. Por ejemplo, casarse con alguien que sea abusivo, inmaduro, egoísta, o codependiente va a resultar en problemas. Casarse con alguien que tiene adicciones no tratadas o que está viviendo en pecado y no se ha arrepentido, también es una mala elección.

¿Cuáles son algunas de las razones por las que las personas se casan con la persona equivocada? Algunos entran en situaciones nocivas en la creencia errónea de que solo la fuerza de su amor cambiará a la otra persona en alguien que no sea abusivo, inmaduro, egoístas, o codependiente. Algunos están cegados por la atracción inicial que sienten hacia la pareja y no se dan cuenta de los problemas de su relación. Otros son manipulados por alguien que parece ser alguien distinto antes del matrimonio y luego cambia repentinamente de rumbo. En otros casos se trata de una pareja que simplemente no está lista para el matrimonio. Subestiman el sacrificio que se necesita para vivir con otra persona. No cabe duda que las razones en cada situación de casarse con la persona equivocada varían y son exclusivas de la pareja.

La cultura también juega un papel importante influenciando a personas para que se casen con la persona equivocada. Muchas sociedades han retratado el matrimonio como un arreglo temporal al que se pueden adaptar o que pueden abandonar cuando quieran. Ni el terminar ni el iniciar el matrimonio es un gran problema en algunas culturas. Demasiadas personas declaran sus votos sin un compromiso real a su cónyuge o a Dios. En muchos lugares del mundo, se promueve una fantasía de que el matrimonio debe satisfacer todas nuestras necesidades: siendo el énfasis la satisfacción de las propias necesidades, y no las necesidades del cónyuge. La sabiduría convencional dice que, cuando el matrimonio es probado o cuando uno de los cónyuges siente que sus necesidades no son suplidas, ellos simplemente deben divorciarse, y las leyes en muchos lugares hacen que el divorcio sea bastante fácil. En lugar de luchar con sus problemas, muchas parejas que están teniendo dificultades concluyen que ya no se aman y terminan el matrimonio

Una vez que la persona se da cuenta de que él o ella se ha casado con la persona equivocada, ¿qué se hace entonces? En primer lugar, si un creyente voluntariamente ha desobedecido las instrucciones de Dios en 2 Corintios 6:14, es vital la confesión del pecado a Dios. Luego, el pecador perdonado debe tratar de hacer lo mejor de la situación y sanar la relación (ver 1 Corintios 7:12-14; Efesios 5:21-33). Si la situación presenta un peligro para cualquiera de los cónyuges o para cualquiera de los hijos, entonces la separación sería lo apropiado. También es importante el buscar consejería sabia de un pastor o de un consejero matrimonial. Mientras que la biblia permite el divorcio en circunstancias específicas, el divorcio nunca debe ser la primera opción. Nada es imposible para Dios (Lucas 1:37), y Él puede traer gloria en vez de ceniza (Isaías 61:3). Un cristiano que hizo una elección equivocada cuando escogió una pareja matrimonial, puede darse descubrir que Dios desea convertir un mal matrimonio en uno bueno (ver 1 Pedro 3:1-2). El poder de Dios puede transformar la persona “equivocada” en la persona “correcta”.

¿Cómo puede una persona evitar casarse con la persona equivocada? El chiste frecuentemente citado por Benjamin Franklin, “Mantenga los ojos bien abiertos antes del matrimonio, después ciérrelos un poco”, es un buen consejo (El Almanaque del Pobre Richard, junio de 1738), pero es más útil aún el buscar primero el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). Algunas personas buscan primero un cónyuge, y la justicia cae en el olvido. La persona soltera debe concentrarse en convertirse en la persona que Dios quiere que él o ella sea y comprometerse a salir sólo con aquellos que también son cristianos fuertes y en crecimiento. Para evitar errores, es necesario escuchar la palabra (Lucas 11:28), buscar el sabio consejo, orar por sabiduría (Santiago 1:5), y ser honestos con Dios y con los demás.

¿Qué dice la biblia acerca de ser un esposo cristiano?


La biblia dice lo suficiente acerca de cómo ser un esposo cristiano que hasta incluso se podría escribir un libro al respecto. De hecho, se han escrito una serie de libros sobre eso. En este artículo se ofrece una breve introducción.

La ilustración más clara de un esposo cristiano se presenta en Efesios 5:15-33. Este es el corazón de la aplicación del apóstol Pablo de lo que significa estar en Cristo, es decir, estar en una relación correcta con Dios. Las instrucciones de Pablo para la mujer cristiana, empezando en el versículo 23, explican que ella debe reconocer en su esposo la clase de líder que Cristo es para su amada iglesia. Dos frases más adelante (versículo 25), Pablo directamente dice lo mismo al esposo cristiano. Entonces, el modelo cristiano para una conducta de esposo, es Jesucristo mismo. En otras palabras, Dios espera que los esposos cristianos se sacrifiquen amando a sus esposas, que las amen total e incondicionalmente, de la misma forma en que nuestro salvador nos ama.

Se espera que el esposo cristiano esté dispuesto a darlo todo, incluyendo su vida, si fuera necesario, para el beneficio y bienestar de su esposa. El plan de Dios es que el esposo y la esposa sean uno solo (Marcos 10:8), así que lo que es del esposo, pertenece a la esposa. No hay egoísmo en el amor (1 Corintios 13:5); lo único que hay es el dar. El sentimiento del esposo cristiano para su esposa, va más allá del enamoramiento, el romance, o el deseo sexual. La relación se basa en el verdadero amor, el espíritu de sacrificio que refleja a Dios y que es dado por Él. El esposo cristiano está más interesado en el bienestar de su esposa que en el suyo. Él defiende el bienestar espiritual de su esposa como coherederas de la vida eterna (1 Pedro 3:7). Él no busca lo que pueda obtener de ella, pero piensa en lo que él puede llegar a ser y a hacer por ella.

Efesios 5 describe cómo el esposo cristiano amoroso es el instrumento del amor de Cristo por su esposa, y es al mismo tiempo un modelo del amor de Cristo por su iglesia. ¡Qué honor! Y qué responsabilidad. Sólo por el sometimiento a la fortaleza viva de Jesucristo, cualquier hombre puede cumplir tal desafío. Es por eso que él debe apoyarse en el poder del Espíritu Santo (Efesios 5:18), y como resultado de la reverencia por Cristo, someterse al servicio de su esposa (versículo 21 y el resto del pasaje).

Muchas veces un esposo cristiano es también un padre. Los papeles de esposo y padre están entrelazados. Dios creó al hombre y a la mujer como personas sexuales para una serie de propósitos. Uno de esos es darnos el gozo de continuar la raza, de poblar la tierra con generaciones de personas que lleven el nombre de Dios y reflejen su imagen. Ver Génesis 1:27-28 y las 2:20-25, junto con Deuteronomio 6:1-9 y Efesios 6:4. La familia, la familia cristiana, está en el centro del plan de Dios para la humanidad, y es la base de la sociedad humana. El marido es el cabeza de familia. De la misma manera que un esposo cristiano no puede amar y guiar a su esposa apartado del poder del Espíritu Santo, tampoco podría amar a sus hijos y criarlos en la amonestación del Señor. Los maridos y los padres tienen una gran responsabilidad y privilegio. Cuando buscan a Dios y siguen su guianza, sirven bien a sus familias y honran el nombre de Cristo.

 

 

¿Qué dice la biblia acerca de ser una esposa cristiana?


Una mujer cristiana es una creyente en Cristo Jesús, una mujer casada que tiene sus prioridades en orden. Ella ha elegido la piedad como el centro de su vida, y hace de la piedad el enfoque en cada relación, incluido el matrimonio. Una esposa piadosa ha decidido que agradar y obedecer a Dios, es más importante para ella que su felicidad o placer temporal, y está dispuesta a hacer cualquier sacrificio necesario para honrar al Señor en su papel como esposa.

El primer paso para convertirse en una esposa cristiana es rendirse al señorío de Jesús. Sólo con el empoderamiento del Espíritu Santo, cualquiera de nosotros puede vivir como personas piadosas (Gálatas 2:20; Tito 2:12). Cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo como nuestro Salvador y Señor (Juan 3:3), es similar al del día de la boda. Toda la dirección de nuestras vidas ha cambiado (2 Corintios 5:17). Comenzamos a ver la vida desde la perspectiva de Dios, en lugar de perseguir nuestros propios planes. Esto significa que una mujer cristiana se acercará al matrimonio con una mentalidad distinta a la de una mujer mundana. Ella no sólo desea ser una buena esposa para su marido, sino también una mujer piadosa para su Señor.

Ser una mujer cristiana implica hacer realidad el principio que se encuentra en Filipenses 2:3–4: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”. Si se sigue de cerca, este principio eliminaría la mayoría de los argumentos matrimoniales. Puesto que por naturaleza somos egoístas, debemos confiar en el Señor para crucificar ese deseo egoísta y que nos ayude a buscar el mejor interés de nuestros cónyuges. Para una esposa, esto significa permanecer consciente de que su marido no es una mujer y tampoco piensa como una de ellas. Las necesidades del esposo son diferentes a las de la esposa, y la responsabilidad de ella es entender esas necesidades y buscar suplirlas en lo posible.

Una de las zonas más frecuentes de conflicto en el matrimonio es el sexo. Por lo general los hombres desean sexo con más frecuencia que sus esposas. Los hombres también dan un mayor valor a la relación sexual, y su autoestima se puede sentir amenazada cuando sus esposas se niegan a cooperar. Aunque no siempre es el caso, la mayoría de las esposas pierden el grado de interés en el sexo que pudieron haber tenido al principio de la relación y encuentran satisfacción emocional a través de otras relaciones, como por ejemplo los hijos o los amigos. Esto puede llevar al esposo a un resentimiento y agresividad cuando su esposa no entiende su verdadera necesidad de expresión sexual. Una esposa cristiana busca suplir esa necesidad, incluso cuando está cansada o no está interesada. 1 Corintios 7:1–5 explica que los esposos y las esposas no tienen control total sobre sus propios cuerpos, y que por el contrario se han entregado el uno para el otro. Una esposa cristiana se da cuenta de que al entregar su cuerpo a su marido es, en realidad, rendirse al plan que el Señor tiene para ella.

Efesios 5:22–24 aborda el tema de la sumisión, que lamentablemente muchos la han manejado mal. Se le dice a las esposas que se sujeten a sus maridos como al Señor. Muchas mujeres se avergüenzan al escuchar la palabra sujetar porque se ha utilizado como una excusa para tratarlas como esclavas. Cuando estos tres versículos son arrancados de su contexto y se aplican solamente a las mujeres, se convierten en una herramienta en la mano de Satanás. Satanás a menudo tuerce las escrituras para cumplir sus malvados propósitos, y ha usado este versículo para corromper el plan de Dios para el matrimonio. El mandamiento que se refiere a la sujeción realmente empieza en el versículo 18, que dice que todos los cristianos deberían someterse el uno al otro. Luego se aplica a las esposas en el matrimonio, pero la mayor parte de la responsabilidad recae en que el marido debe amar a su esposa de la misma manera que Cristo ama a la iglesia (Efesios 5:25-32). Cuando un esposo vive en obediencia a la expectativa que Dios tiene de él, no va a ser difícil para una esposa cristiana someterse al liderazgo de su esposo.

Mientras que hay esposas cristianas que no tienen hijos, la mayoría de las mujeres casadas se convertirán en madres en algún momento. Durante esta transición, es natural para ella colocar todo su esfuerzo y atención a los hijos. Puede tomar algún tiempo adaptarse a las nuevas responsabilidades familiares, pero una esposa cristiana recuerda que su marido es su primera prioridad. Las necesidades de él son importantes. A veces ella puede sentir que no tiene nada para darle a su esposo al final de un día frustrante, sin embargo, ella puede acudir al Señor y encontrar la fuerza y el vigor para seguir siendo primero una esposa y segundo una madre (Proverbios 18:10; Salmo 18:2).

La comunicación es fundamental durante los primeros años de crianza de los hijos, y una esposa cristiana entablará conversaciones sin prejuicios con su esposo, explicando cómo él puede ayudar y lo que ella necesita de parte de él, a fin de que ella pueda responder mejor a las necesidades de su esposo. Las parejas que permanecen conectadas y a propósito sacan tiempo para estar juntos, crecen más fuertes y construyen vínculos más profundos que les hará mantener un matrimonio saludable. Una esposa cristiana también se da cuenta que no es egoísmo el sacar tiempo para ella. Ella es honesta con su esposo acerca de sus propias necesidades emocionales y psicológicas. Las esposas que descuidan o dejan de expresar sus propias necesidades por miedo a parecer egoístas, sólo se están preparando para que el resentimiento y el desgaste vengan más adelante. Antes de que una esposa y madre pueda darle a su familia lo que necesita, ella debe cuidarse a sí misma.

Proverbios 31 ha sido visto con escepticismo por muchas esposas cristianas, porque parece retratar a la esposa piadosa como un ideal imposible para las mujeres. Pero es importante recordar que la mujer virtuosa descrita no existe. Ella es un ejemplo ficticio del tipo de mujer que un hombre debe buscar como esposa. Se presenta como un contraste con las cualidades que harían que una mujer fuera una compañera inadecuada, tales como la pereza, el egoísmo, la necedad, el descuido y la falta de honra. Una esposa cristiana pretende demostrar lo opuesto de esas características desagradables, y Proverbios 31 es una ilustración de lo que podría parecer. No es para ser tomado literalmente, como si cualquier esposa cuyos hijos no “están abrigados” (versículo 21) o que “no apaga su lámpara en la noche” (versículo 18), sea una fracasada. Más bien, este pasaje de las escrituras está aplaudiendo a las mujeres inteligentes, virtuosas y esforzadas, en un momento en que los aportes de las esposas y las madres pasaron desapercibidos. Las mujeres piadosas pueden gozarse en esto cuando sus propias decisiones reflejan algunas de las cualidades que se describen aquí.

Las esposas suelen expresar que quieren que sus maridos sean buenos líderes, y algunas se lamentan de que sus maridos no están guiando bien a su familia. Es cierto que Dios espera que los esposos asuman la responsabilidad por el bienestar de sus familias. Pero es importante recordar que los buenos líderes deben tener buenos seguidores. Como parte de la maldición que Dios puso sobre Eva por su pecado (Génesis 3:16), las mujeres por naturaleza tienen una tendencia al deseo de gobernar sobre sus maridos. Muchas mujeres ven a sus maridos como proyectos inconclusos que ellas están destinadas a corregir. El intento de la mujer por “ayudarle”, a menudo hace que su esposo no quiera escuchar, especialmente si no se siente cómodo en la función de liderazgo. Esto no justifica su negativa para avanzar en el papel que Dios ha diseñado para él. Por lo tanto, una mujer cristiana reconoce su papel y permite que su esposo lidere. Ella puede ofrecer respetuosamente su consejo y opinión, y un esposo sabio lo buscará, aunque ella reconoce que, una vez que lo hace, termina su responsabilidad y la decisión final recae en él. Cuando él sabe que ella no lo va a derribar cuando ella no está de acuerdo, es más probable que él dé un paso adelante y lidere.

Un peligro que las mujeres cristianas pueden encontrar en el matrimonio y la maternidad, es cuando permiten que sus identidades estén completamente fundamentadas en sus funciones familiares. El aumento de la tasa de divorcio entre parejas de mediana edad en algunas partes del mundo, da testimonio de este patrón destructivo. Muchas veces es la mujer la que abandona a un buen hombre por la única razón de no sentirse feliz. Parte de la desilusión de una esposa se debe a la forma en que el matrimonio se ha exaltado como el objetivo final de las jovencitas. Desde la infancia ella ha creído que, una vez conozca y se case con el hombre correcto, se sentirá realizada. Mucha de la enseñanza de la iglesia ha sido parte de esta deificación del matrimonio, por lo tanto, una mujer cristiana puede sentir la decepción como si Dios la hubiera engañado. Mientras que el matrimonio es bueno, correcto y un vehículo para la bendición, nunca se debe considerar como el origen del valor y la plenitud de una mujer. Sólo Dios puede ser eso, y las esposas cristianas son aquellas que ven sus funciones, no como fines en sí mismos, sino como medios a través de los cuales pueden servir mejor a su Señor (1 Corintios 10:31).

Una mujer que quiere ser una esposa cristiana piadosa, puede hacerse las siguientes preguntas:

1. ¿Estoy manteniendo mi vida espiritual saludable y haciendo de ella mi principal prioridad? (Mateo 6:33)

2. ¿He aceptado con gusto mi función dada por Dios de ser una compañera para mi esposo, y no su jefe? (1 Corintios 11:3)

3. ¿Busco diariamente humillarme a mí misma y servir como lo hizo Jesús, en lugar de tratar de ser servida? (Marcos 10:44–45)

4. ¿He despojado mi corazón de ídolos, tales como ir de compras, coqueteos, acumular cosas, o adicciones? (Éxodo 20:3)

5. ¿Mi tiempo libre indica que valoro a mi esposo, mi familia y a mi Salvador? (Gálatas 5:13).

6. ¿Estoy cuidando el espíritu de mi casa, por lo que permito que entre a través de los medios de comunicación, revistas y música? (Filipenses 4:8)

7. ¿Me mantengo física y emocionalmente agradable a mi esposo? (Proverbios 27:15; 31:30)

8. ¿Mi vestido, el maquillaje y la presentación indican que yo respeto mi cuerpo, mi esposo y mi Salvador? (1 Pedro 3:3–5)

9. ¿He quitado de mi vocabulario palabras groseras (palabrotas, conversaciones desagradables, chistes groseros), de modo que mis palabras sean amables? (Colosenses 4:6)

10. ¿Soy una administradora sabia y cuidadosa de las finanzas del hogar? (Proverbios 31:16)

11. ¿Respeto a mi esposo por causa de su posición, o sólo cuando creo que se lo merece? (Efesios 5:33)

12. ¿Cuido bien el hogar de mi esposo y los niños? (Proverbios 31:27–28)

13. ¿Guardo el corazón de mi esposo al no revelar conversaciones privadas públicamente o utilizar sus debilidades en contra de él? (Proverbios 31:11)

14. ¿Continúo desarrollando los dones y las pasiones que Dios me ha confiado? (2 Timoteo 1:6)

15. ¿Voy a confiar en mis propias fuerzas o el poder del Espíritu Santo, para ser una esposa, madre y discípula piadosa? (Gálatas 5:25)

Puesto que Jesús canceló nuestra deuda de pecado (Colosenses 2:14), cualquiera que lo desee puede convertirse en una persona piadosa. La piedad no depende del intelecto, la educación o la religión. Tampoco está fuera de los límites para aquellos con un pasado pecaminoso, papeles de divorcio, o expedientes carcelarios. Como seguidores de Cristo, debemos tratar de ser más piadosos en cualquier función que desempeñemos, porque ese es el mandato (1 Pedro 1:16) y porque queremos ser más como Aquel que amamos.

¿Cuándo una pareja cristiana debería buscar consejería para el matrimonio?


Cualquier pareja que lucha en su matrimonio debe buscar consejería cuanto antes. Los baches y las vueltas que cada matrimonio tiene que enfrentar deben manejarse correctamente, porque de lo contrario pueden crear abismos demasiados anchos difíciles de cerrar. A menudo, una pareja no busca ayuda lo antes posible para solucionar aquellos asuntos para salvar su matrimonio, ya sea por orgullo o por vergüenza. Ellos esperan hasta que se haya causado bastante daño y cuando ya el matrimonio está muerto y el consejero tiene muy poco por hacer. Proverbios 11:14 dice, “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad”. Cuando nos enfrentamos a batallas demasiado grandes para librar a solas, las personas sabias buscan sabios consejos.

Los problemas recurrentes en un matrimonio son como señales de advertencia del peligro que está por venir. Algunas de estas señales son:

1. Incapacidad para resolver conflictos de una manera saludable.

2. Uno de los cónyuges domina la relación, de modo que las necesidades del otro no se suplen.

3. Incapacidad para comprometerse.

4. Cualquiera de los cónyuges que abandona el matrimonio para “arreglar” los problemas.

5. La interrupción en la comunicación.

6. La confusión acerca de los roles de cada uno de los cónyuges en el matrimonio.

7. La pornografía.

8. El engaño.

9. El desacuerdo acerca de estilos de crianza de los hijos.

10. Las adicciones.

Cuando una pareja reconoce cualquiera de estas señales de advertencia, es sabio buscar un consejo de una persona consagrada a Dios. Sin embargo, no todo el consejo que se presenta a sí mismo como “cristiano”, se basa en la verdad de la palabra de Dios. Los amigos y la familia pueden tener buenas intenciones, pero pueden ofrecer soluciones que no se basan en las escrituras y que confunden y empeoran el problema. Se deben elegir un consejero basado en su filosofía y en su adhesión a las escrituras como el fundamento para la salud emocional. Muchas historias de horror han surgido de personas que buscaron un consejo de aquellos en quienes confiaban, sólo para darse cuenta que eran “lobos vestidos de ovejas” (Mateo 7:15) que han permitido el pecado y han enseñado al cónyuge ofendido que “olvide la situación”.

Unas pocas preguntas en la entrevista inicial pueden eliminar algunos de los “lobos” antes de desperdiciar tiempo y dinero con ellos. Las parejas que investigan los consejeros deberían considerar lo siguiente:

1. ¿Dónde recibió el consejero la capacitación o el certificado? La probabilidad es mayor de que usted recibirá una terapia basada en la biblia, si el consejero ha sido capacitado a través de un programa de consejería cristiana en lugar de una organización laica o incluso la universidad. Una tarjeta profesional no asegura que usted recibirá una mejor consejería. Se puede encontrar una excelente consejería bíblica a través de los pastores locales, consejeros laicos y grupos de apoyo.

2. ¿Tiene el consejero experiencia en el trato de temas específicos? Algunas preguntas fundamentales tales como “¿Cuál es su criterio sobre la adicción a la pornografía?”, le ayudará a decidir si está de acuerdo o no con la perspectiva del consejero.

3. ¿Está usted de acuerdo con la filosofía del consejero y/o con su afiliación religiosa? Hay sectas y denominaciones que llevan el título de “cristianas”, pero pueden estar demasiado lejos del sistema de creencias de la pareja para que se puedan beneficiar de la consejería. Elegir un consejero dentro del propio marco religioso de la pareja, puede hacer la asesoría más efectiva.

No hay nada que pueda prometer un resultado perfecto, pero el considerar estas preguntas puede ayudar a reducir el terreno. Dios está a favor del matrimonio; Él aborrece el divorcio (Malaquías 2:16). El primer paso que una pareja debe tomar es pedirle a Dios que los guíe al consejero adecuado. Puede tomar un poco de tiempo para la búsqueda, pero vale la pena cualquier esfuerzo en encontrar un consejero que puede traer sabiduría divina a un matrimonio atribulado.

Fuente: Got Questions Ministries

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