Le dije adiós a las citas amorosas

Leer un libro es muy similar a un noviazgo. Estoy de acuerdo en que la analogía no es perfecta (no podemos llevar a un libro al cine a ver una película), pero cuando se lee un libro uno pasa tiempo a solas con él, lo agarra, lo mira
fijamente a los ojos y le dedica toda su atención.
Al igual que una relación de noviazgo, el libro te puede llevar a la cima y a los valles que son parte de la experiencia emocional- te puede hacer reír o hacer que te enojes.
Espero que no seas de los que aman y dejan, que leen hasta el tercer capítulo de un libro  y luego lo echan a un lado, si eres uno de esos, probablemente no le sacaras provecho alguno a este libro. Al igual que una relación significativa, este libro requiere
de cierto nivel de compromiso- el compromiso de pensar y luchar con ideas que retaran tu presente posición respecto al noviazgo.
Mucha gente dice que la honestidad es la mejor política en cualquier relación, así que antes que entres una seria relación con este libro, necesitas entender una cosa: este no es un libro igual a otros sobre el tema del noviazgo. La mayoría de los libros en el mercado te enseñan cómo lograr que las citas funcionen de cuerdo a tus expectativas.
Este libro sin embargo, te enseña cómo romper con la práctica de las citas amorosas de tal manera que tu vida sea verdaderamente útil para Dios.
Le dije adiós a las citas amorosas tiene que ver con las razones y maneras de dejar atrás el estilo de vida mundano respecto al noviazgo
¿Aun deseas continuar?

Quizá te sientas un poco nervioso. ―¿Decirle adiós a las citas? ¿Porque razón decidir no hacerlo? ¿Cómo es que uno se casa si no tiene novia? ¿Y qué tal las amistades?
¡Olvídalo amigo! yo entiendo tus dudas y ciertamente discutiremos esos asuntos más adelante. Pero antes de proceder, quiero hacerte saber con claridad lo que no voy a decir respecto a las citas. No quiero que estés gastando tu tiempo interpretando lo que no he dicho. De hacerlo, no podrás aprovechar los principios y los puntos positivos que deseo compartir.
Sé que esto puede suceder, porque yo mismo lo he hecho. A la edad de 16 años y en medio de una relación de noviazgo que duro dos años, mi mamá me obsequio una copia del libro de Elizabeth Elliot titulado ―Pasión y pureza, al instante me inundo la sospecha ¿Por qué? En primer lugar, porque fue mi madre quien me lo obsequio.
Haberme regalado un libro, es una manera un poco sutil de mi madre para decirme que tengo un problema. Además de esto, yo estaba preocupado por lo comprometido del subtitulo que decía: ―Colocando tu vida amorosa bajo la autoridad de Dios. Yo estaba seguro que el libro me iba a decir que no podía besar a mi novia (Lo cual yo pensaba que era de vital importancia para mi continua felicidad) ¿Y qué hice? Me propuse, aun antes de abrir el libro estar en desacuerdo con todo lo que allí estaba escrito, y como bien expreso mi madre en cierta ocasión en forma de chiste, yo leí todo sobre la pasión y pase por alto la pureza ¡Qué gran error!.
No hace mucho tiempo, leí otra vez el libro ―pasión y pureza y llegue a la siguiente conclusión: si hubiese tenido la mente más abierta a otras ideas, me pude haber beneficiado grandemente de este mensaje, en medio de mi noviazgo en la escuela secundaria ¿Por qué razón me pareció tan poco pertinente en aquel momento? ¿Por qué no aprendí de este mensaje en aquel entonces? Sencillamente, porque desde el principio yo había decidido que no escucharía.


Espero que no cometas el mismo error con este libro. Si puedes abrir tu corazón al mensaje de este libro, puede ser exactamente lo que necesitas escuchar en este momento. Para ayudarte a derribar algunas barreras de defensa que puedas estar levantando, permíteme hacer un par de comentarios que quizá sirvan para disipar dos de los temores comunes que tienen las personas cuando hablo sobre echar a un lado la relación típica del noviazgo.

 

1. Yo no creo que el noviazgo es pecado. Hay quienes han pecado como resultado de las citas en el noviazgo, pero yo no creo que se pueda decir con certeza que las citas sean una actividad pecaminosa. Mi manera de ver el noviazgo es similar a como veo los restaurantes de comida rápida, no hay nada malo en comer allí, pero haydisponible algo que es muchísimo mejor. Como veremos más adelante, Dios deseaque procuremos siempre lo mejor y esto incluye las relaciones románticas. Comocristianos, a menudo nos sentimos culpables por involucrarnos en el estilo de vidaque nos presenta el mundo, en cuanto a las relaciones se refiere y dejamos dealcanzar lo mejor que Dios tiene para nosotros.

2. Rechazar el estilo típico del noviazgo, no quiere decir que nunca podrás pasartiempo a solas con una chica o un chico.
Hay una gran diferencia entre el acto de salir a una cita con un compañero y lapráctica de las citas, como medio de pensar y de acercarnos a las relaciones románticas. Si esta práctica no fuese nada más que un chico y una chica que salen a tomar café, no hubiera tenido la necesidad de escribir un libro sobre el tema ¿Cierto?,pero las practicas de las citas románticas es mucho más que esto.
Es un estilo de vida que involucra nuestras actitudes y valores. Y quiero animarte aque examines con detenimiento estos patrones y maneras de pensar y actuar.
No voy a decir que nunca es apropiado pasar tiempo a solas con alguien. En el momento adecuado dentro de una relación, si los motivos son diáfanos y el ambiente
impide ser tentados, salir en una cita puede ser saludable.

 

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Parte Uno:
Le dije adiós a las citas amorosas:

1. Amor prudente
Más allá del placer y regresando a lo que es bueno
2. Los siete hábitos de las citas que no son saludables
Reconociendo las tendencias negativas.
3. Una nueva actitud
Cinco cambios de actitud que ayudan a evitar las citas que no son saludables.

Parte Dos:
El corazón del asunto:

4. Buscando ―Amor en el diccionario de Dios
Aprendiendo sobre el verdadero significado del amor.
5. Hacer lo bueno en el momento equivocado, es malo
Como evitar que la impaciencia te robe el regalo de la soltería.
6. El camino de la pureza
Como encaminarnos hacia la rectitud
7. Un pasado limpio
Jesús puede redimir tu pasado

Parte tres:
Construyendo un nuevo estilo de vida

8. Comenzar de nuevo
Cuatro pasos importantes para llegar al plan de Dios.
9. Solo amigos en el mundo de simplemente ―Hazlo‖
Claves para mantener tu relación con el sexo opuesto fuera de la “ZONA
ROMANTICA”
10. Guarda tu Corazón
Como batallar contra los contaminantes: lascivia, encaprichamiento y
autocompasión
11. ¿No sales en las citas? ¿Acaso estás loco?
¿Qué hacer cuando te preguntan por qué no participas en el juego de las citas?

Parte Cuatro:
¿Y ahora qué?

12.Redimiendo el tiempo
Sacándole provecho a la soltería.
13. Listo para la cama, pero no para el sacrificio
Como desarrollar una visión bíblica y realista del matrimonio.
14. ¿Qué es realmente importante al llegar a la edad de 50 años?
Cualidades y actitudes que son más importantes en tu compañero de toda la vida.
15. El romance guiado por los principios
Siendo guiados desde el principio: desde la amistad hasta el matrimonio.
16. Algún día tendré una historia que contar
Escribiendo una historia de amor de la cual te sentirás orgulloso.

 

 

A continuación una recopilación de mis fragmentos favoritos.

La intimidad es una experiencia hermosa la cual Dios desea que disfrutemos. Pero Dios quiso que el cumplimiento de la intimidad sea el resultado de un compromiso fundamentado en el amor.

El noviazgo a corto plazo está supliendo solamente las necesidades del mundo. Las personas que regularmente tienen citas, lo hacen porque anhelan disfrutar a los beneficios emocionales y físicos, sin la responsabilidad de un verdadero compromiso.

El noviazgo a corto plazo, como el producto de nuestra cultura Americana la cual es motivada por todo lo que es entretenimiento y donde todo es desechable.

A principios del presente siglo veinte, un chico y una chica se involucraban románticamente solo si estaban planeando casarse.

La intimidad sin el compromiso, al igual que el merengue de azúcar sin el pastel, puede ser dulce pero termina enfermándonos.

La intimidad sin compromiso es un agravio. Una relación fundamentada solo en la atracción física y sobre todo sentimientos románticos, va a durar tanto como duren los sentimientos.

Solo porque dos labios se han tocado, esto no quiere decir que los corazones se han unido, y dos cuerpos que se atraen mutuamente no significa que dos individuos pueden vivir como pareja. 

La mayoría de los noviazgos a corto plazo y los que practican las citas confunden la atracción y la intimidad sexual con el verdadero amor.

Si un chico y una chica deciden en su relación pasar por alto la etapa de la amistad, a menudo la lujuria se convierte en el interés común que une a la pareja.

Dios demanda de sus hijos pureza sexual y lo hace por nuestro bien.

 

Dios también sabe que inevitablemente llevaremos con nosotros al matrimonio los recuerdos de las relaciones en las que estuvimos involucrados físicamente en el pasado. Él no desea que vivamos vidas llenos de culpa y remordimiento.

Si en realidad aquellos que están involucrados en el noviazgo o en las citas amorosas examinen cual es el enfoque de su relación, es probable que descubrirían que lo único que tienen en común es la lascivia.

Elizabeth Elliot dice lo siguiente: ―A menos que un hombre este completamente  preparado para pedirle a una mujer que sea su esposa ¿Qué derecho tiene él de reclamar su atención de forma exclusiva? a menos que a ella le hayan pedido casarse ¿Por qué una mujer sensata le ha de prometer a un hombre toda su atención?

No podemos evitar vivir en el futuro, pero descuidar nuestras obligaciones presentes nos descalifica para las responsabilidades futuras.

El noviazgo te puede ayudar a practicar como ser un buen novio o una buena novia pero en realidad ¿Cuánto valen estas habilidades? Aun cuando estés saliendo con la persona con la que algún día te cases; la preocupación por ser ahora el mejor novio o la mejor novia, en realidad puede servir de impedimento para que llegues a convertirte en el futuro esposo o esposa que algún día esta persona va a necesitar.

Lo realmente hermoso de estar soltero no lo encontramos en correr tras el romance con todas las personas que nos sea posible; sino que lo hayamos al usar nuestra libertad para servir a Dios con total entrega.

Si dos personas no pueden comprometerse, entonces no tienen porque involucrarse románticamente.

Si no estás listo para considerar el matrimonio o no estás verdaderamente interesado en casarte con alguien en particular, entonces ¿Por qué alentar a una persona a que se interese en ti y en tus relaciones y porque pedirle que supla tus necesidades físicas y emocionales?

Hasta que estemos listos para el compromiso que significa el matrimonio para toda la vida, no tenemos el derecho de tratar a nadie como si nos perteneciera.

La pureza consiste en algo más que el simple hecho de permanecer virgen.

Dónde, cuándo y con quién escoges invertir tu tiempo, va a demostrar tu verdadero compromiso con la pureza.

Si queremos vivir la vida “al estilo de Dios” entonces debemos abrazar un patrón de vida que es revolucionario. Decidir vivir la vida al estilo de Dios, completamente entregados a la obediencia, es una forma de vida que no deja lugar para las pequeñeces, la falta de sinceridad, la pérdida de tiempo o el egoísmo.

Dios quiere en primer lugar  que seamos consumidos apasionadamente por el deseo de buscarlo a Él de todo corazón.

Como cristianos debemos recordar que el perfecto amor de Dios no es sólo para nuestro beneficio personal. Un modelo viste con el propósito de atraer la atención a la creatividad del diseñador, pero es la reputación del diseñador la que está en juego y no la del modelo. De la misma manera, nosotros los cristianos modelamos el amor de Dios, nos percatemos de ello o no. La gente nos observa y lo que ven, afecta la reputación de Dios. Si declaramos que somos seguidores de Cristo y vestimos el estilo torcido y mundano respecto a lo que es el amor, arrastraras por el piso el nombre y carácter de nuestro Señor.

Si un individuo “siente” amor por los pobres, pero nunca da dinero para ayudarlos y nunca muestra bondad hacia ellos, ¿Qué valor tienen esos sentimientos? Sus sentimientos quizá le sean de beneficio personal, pero si sus acciones no comunican dicho amor, entonces no tienen ningún significado.

Pensamos en el amor como algo que fuera de nuestro dominio o control y por lo tanto nos auto disculpamos de tener que comportarnos de manera responsable. En casos extremos, hay quienes le echan la culpa al amor por haber cometido actos de inmoralidad, asesinato, violación y muchos otros pecados. 

Si el amor está fuera de nuestro control, es imposible que nos hagan sentir responsables por tales hechos.

Cristo enseñó que el amor no es para la plena satisfacción personal, sino para el bien de otros y para la gloria de Dios. El verdadero amor no es egoísta, se da a sí mismo; sabe sacrificarse; muere a sus propios deseos y necesidades.

Cristo también nos enseñó que el verdadero amor no es gobernado ni se mide por los sentimientos.

El verdadero amor siempre se manifiesta por medio de la obediencia a Dios y en servicio a los demás. Los buenos sentimientos son hermosos, pero no son necesarios. El ejemplo de Jesús también nos demuestra que el amor está bajo nuestro control .él  escogió amarnos, y eligió entregar su vida por nosotros. El peligro de creer que uno “simplemente se enamora”, es que también podemos “dejar de estar enamorados” de la misma manera inesperada. 

Tenemos que echar a un lado la idea de que el amor es una extraña “fuerza” que nos lleva y nos trae como hojas en el viento, en contra de nuestra voluntad. No podemos justificar lo que sabemos está mal, diciendo que “el amor me poseyó” y que “nos hizo” actuar de manera irresponsable. Eso no es amor. Todo lo contrario, esto no es otra cosa que “la pasión de nuestra concupiscencia” tal como lo describe la Biblia en 1 Tesalonicenses 4:5. El verdadero amor se expresa en obediencia a Dios y el servicio a los demás – no en comportamiento imprudente y egoísta – y nosotros somos quienes escogemos tales comportamientos.

Por naturaleza, nuestros instintos nos quieren llevar por un camino que conduce a la destrucción. No debemos permitir que sean ellos lo que dicten cual ha de ser la tendencia o el camino de nuestras relaciones.

¿Quién quiere casarse con un individuo que termine con una relación en cuanto comiencen a disminuir los sentimientos románticos? ¿Quién quiere casarse con una persona que ha desarrollado el hábito de romper sus relaciones y va en busca de una nueva persona cuando aparece el más mínimo obstáculo?

El verdadero amor espera por el momento adecuado para comprometernos con el amor que es al estilo de Dios – inquebrantable, incansable y totalmente comprometido.

No podemos seguir tratando de acomodar las ideas de Dios a los estilos de vida que la sociedad ha definido para nosotros. Lo que sí debemos hacer es permitir que los valores y las actitudes de Dios redefinan la manera en que vivimos en la sociedad.

Humanamente, a menudo cometemos el error de tomar algo que es bueno, y sacarlo de la temporada que le corresponde, con el propósito de disfrutar de ello cuando lo deseamos. La relación sexual pre- marital es un excelente ejemplo de este principio. El sexo por si es una experiencia maravillosa (por lo menos eso me dicen mis compañeros que están casados), pero si lo practicamos fuera del plan de Dios, pecamos. Como la fruta que tomamos del árbol cuando aún está verde, o como la flor que arrancamos antes de que florezca, nuestros intentos por apresurar la temporada o el tiempo de Dios, pueden dañar la belleza de Su plan para nuestra vida.

Sólo porque algo es bueno, no significa que debemos tenerlo ahora mismo. Debemos recordar que hacer lo bueno en el momento equivocado, es malo.

¡No te preocupes tanto por dejar de ser soltero, preocúpate por hacer algo de provecho son tu soltería!

Cuando definimos nuestra felicidad basado en algo que se ha de lograr en el futuro, la felicidad nunca llegará.

No inculquen, ni permitan que nadie lo haga, en el corazón de sus hijas la idea de que el matrimonio es la razón principal de la vida. Si lo hacen, no se sorprendan si se comprometen con el primer tonto y vagabundo que se les cruce por el camino.

Las mujeres (y los hombres) deben casarse cuando no hay duda que es la voluntad de Dios para sus vidas, y no porque de otra manera no “podrían ministrar”, o debido a las presiones sociales.

El ocio es el taller del diablo

La verdadera pureza huye tan rápido y tan lejos como le es posible del pecado y la conformidad con el mundo.

La senda sobre la cual te encaminas con tus pies nunca debe contradecir las convicciones de tu corazón.

Dios diseñó nuestra sexualidad como la expresión física de unidad matrimonial. Él la protege con cuidado y ha colocado muchas condiciones sobre la misma, precisamente porque la considera extremadamente valiosa. Un hombre y una mujer quienes comprometen sus vidas al contraer matrimonio, adquieren el derecho de expresarse sexualmente el uno con el otro. El esposo y la esposa pueden disfrutar de sus cuerpos porque en esencia, se pertenecen mutuamente. Pero si no está casado, no tienes ningún derecho sobre el cuerpo de esa persona y tampoco tienes ningún derecho a la intimidad sexual.

El respeto por la institución del matrimonio debe motivarnos a protegerlo a toda violación y debe comenzar cuando somos solteros. Esto lo podemos lograr al reconocer el profundo significado de la intimidad sexual – a cualquier nivel – y rehusar robar para nuestro deleite estos privilegios antes del matrimonio.

La mayoría de las luchas en nuestras relaciones involucra el anhelar lo que no debemos anhelar, codiciar lo que Dios ha prohibido, o quejarnos por lo que no tenemos.

Deja de fundamentar tu felicidad en la manera en que te comparas con otras personas.

No es necesario que le pruebes a alguien que está equivocados, para hacer lo que sabes que es correcto.

Recuerda, que no es tu responsabilidad vivir la vida de nadie, excepto la tuya.

El matrimonio no nos va a transformar en gente nueva; lo único que hará es actuar como un espejo, demostrando quienes somos en realidad.

“El matrimonio es mucho más que una ceremonia de bodas” escriben Gari y Betsy Ricucci en su libro Love That Lasts (El amor que perdura). “Una boda es un acontecimiento, pero el matrimonio es un estado. No es un acto que ocurre una vez y nada más; es un compromiso para toda la vida el cual ha de ser desarrollado y mantenido”.

Quizá estoy listo para la cama, pero ¿Estaré listo para el sacrificio de la vida matrimonial?

“El matrimonio no debe ser algo en lo que uno se involucra a la ligera para satisfacer los deseos carnales y los apetitos del hombre, sino con reverencia, con discreción, deliberadamente, con sobriedad y en el temor de Dios, después de considerar debidamente las causas por las cuales fue ordenado el matrimonio”

El matrimonio es la primera institución (Génesis 2:22 – 24). Fue instituido antes que la familia, antes que el gobierno civil – aun antes que la iglesia.

El mejor regalo de bodas que Dios te puede dar es un espejo llamado “tu cónyuge”. Si Dios le fuera a añadir una tarjeta al regalo, la misma diría: “Este regalo es para que descubras quien eres verdaderamente. ¡Felicidades!”

Todos los matrimonios son felices. Vivir juntos es lo difícil.
Un buen matrimonio no es un regalo. Es un logro.
El matrimonio se prueba a diario por medio de la habilidad de llegar a un acuerdo.

Debemos concentrarnos no sólo en encontrar a la persona adecuada, sino más importante aún, debemos concentrarnos en convertirnos “nosotros” en la persona adecuada.

 

 

Dedicado a K. L. C. O. 💔

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