¿Es Dios verdaderamente mi Padre celestial? ¿Puedo realmente saber que tengo vida eterna y perdón de pecado?

El Padre: El Regalo de Vida que Dios me ha dado

Al confesar mi pecado y convertirme en seguidor de Cristo, he ganado a un Padre celestial que me ama incondicionalmente y que sólo desea lo mejor para mí.

El momento en el que acepta la gracia de Dios al creer que Jesucristo murió por sus pecados y resucitó de entre los muertos es el principio de una vida nueva, donde aprende a andar en los caminos de Dios. La decisión de reconocer su pecado delante de Dios y convertirse en seguidor del Señor Jesucristo cambia su vida.

La nueva vida que Dios le da es eterna y afecta todos los aspectos de su manera de pensar, de vivir y de relacionarse con el mundo a su alrededor.

Los fariseos eran un grupo de judíos sumamente religiosos que existía en los días de Jesús. Muchos de ellos confiaban que su religión les daría bienestar espiritual. Habían dado por supuesto que por haber nacido judíos en la familia de Abraham, estaban espiritualmente a salvo. Jesús desafió sus suposiciones espirituales y religiosas abiertamente.

Lea Juan 8.25-32. ¿Quién es el «padre» que Jesús menciona aquí?
Lea Juan 8.33-38. ¿Cuántos «padres» ve usted en el versículo 38?
Lea Juan 8.39-40. Los fariseos creían que estaban a salvo porque Abraham era su padre. De acuerdo a lo que dice Jesús, ¿eran ellos hijos de Abraham?
Lea Juan 8.41-43. Cuando se sintieron acorralados, los fariseos afirmaron que Dios era su padre. ¿Por qué dijo Jesús que Dios no era su padre?
Lea Juan 8.44. ¿Quién dice Jesús que es el padre de ellos?

En este intercambio de palabras, Jesús penetró el laberinto de religiones y filosofías y redujo la raza humana a dos familias espirituales.

Lea 1 Juan 5.11-13. Estos versículos dividen a toda la humanidad en dos grupos: los que tienen vida y los que no. ¿Cuál es la diferencia entre estos dos grupos?
¿Cómo describiría usted su fondo religioso o espiritual?
¿Alguna vez confió usted en su religión, creencias personales o buenas obras esperando por ello poder entrar al cielo, obtener perdón de pecados y vida eterna?
¿A cuál de esos dos grupos grandes perteneció usted antes de poner su confianza en
Jesucristo?

¡Las palabras que Jesús habló a estos fariseos en Juan 8 fueron duras! Pero Jesús las dijo y no hemos de tomarlas a la ligera. Estas personas estaban sumamente comprometidas con su religión, y sin embargo Jesús dijo que eran hijos del diablo. ¿Cómo es posible esto? ¿Cuál era el problema que les aquejaba?

El problema de los fariseos era el pecado, el mismo problema que nos separa a nosotros de Dios.

Lea Romanos 5.12 ¿Cómo entró el pecado y la muerte a la raza humana?

Adán, el primer hombre, escogió pecar y su naturaleza pecaminosa ha sido transmitida a sus descendientes. Génesis 1.27 nos dice que Adán fue creado a la imagen de Dios. Después del pecado de Adán, en Génesis 5.3 leemos que sus hijos nacieron a su imagen (la de Adán), no la de Dios. La naturaleza pecaminosa y caída de la raza humana pasa de generación a generación y nos separa de la comunión con Dios que nos ama.
Lea Romanos 3.23 ¿Hay alguna persona que sea la excepción a este problema del pecado, o es algo que afecta a todos?

Lea Romanos 6.23 ¿Cuál es la consecuencia del pecado?

Todos heredamos la naturaleza caída de la raza humana por nacimiento. Así es como nos convertimos en pecadores, no por el número ni por la gravedad de los pecados específicos que hayamos cometido, ni por no pertenecer a la religión «correcta». Algunas personas se esfuerzan mucho por reprimir esta naturaleza pecaminosa por medio de la religión o las buenas obras, mientras que otras sencillamente se entregan al mal. No somos pecadores porque pecamos, sino que pecamos porque somos pecadores.

La acusación que Jesús hace contra los fariseos de ser hijos del diablo no se debió a alguna actividad pecaminosa específica ni por la falta de buenas obras, sino que se debió al problema no resuelto de su pecado.

¿Comprende usted que asistir a una iglesia, hacer buenas obras, estudiar la Biblia y orar no pueden resolver el problema de nuestra naturaleza pecaminosa?

El pecado hace que la raza humana esté espiritualmente muerta y, por omisión, es parte de la familia del diablo. La Biblia define la muerte espiritual como una separación eterna de Dios (Apocalipsis 20.11-15). Dios desea que entremos a la familia correcta, ¡la suya!

Lea Efesios 2.8-9 ¿Cuál es la única forma de ser salvos del problema horrendo del pecado?
Lea Romanos 11.6.

La gracia es el poder de Dios dado libremente a los que nada han hecho por merecerla. La gracia y las obras humanas nunca pueden mezclarse.
Lea Romanos 10.17. La fe es escuchar y creer lo que Dios ha dicho.
Lea 2 Pedro 3.9. El arrepentimiento. La palabra «arrepentirse» sencillamente significa cambiar, darse media vuelta. Este versículo enseña que Dios quiere que todos cambiemos, porque no quiere que ninguno de nosotros muera sin esperanza.

Resumiéndolo todo. Usted se comprometió a un cambio real (arrepentimiento) en su vida, al aceptar la gracia de Dios para perdón de pecados y vida eterna, cuando decidió poner su fe en lo que Cristo hizo por usted a través de su muerte y su resurrección.

Lea Romanos 4.5. En el momento que usted puso su fe en Dios y sólo en Dios y dejo de tratar de hacer cosas para ganarse la vida eterna, Dios contó su fe como justicia.

Si no está seguro, ¿por qué no tomar esa decisión en este momento? Lea Romanos 10.9-10. Reconozca delante de Dios que usted es un pecador, y declárele que usted cree que Jesucristo murió en su lugar y resucitó de entre los muertos. Dígale a Dios hoy que usted escoge seguir a Jesucristo como su discípulo. Luego, comparta esta decisión con otra persona.
Si alguna vez había deseado ser parte de otra familia, ¡ahora puede hacerlo!

Jesucristo ha hecho posible que nos unamos a la familia de Dios. Su compromiso de terminar fielmente este curso le ayudará a aprovechar al máximo su relación con su Padre celestial.

El asunto más importante de la vida es comprender cómo resolver el problema del pecado y llegar a ser miembros de la familia de Dios. Este asunto lo resolvió usted cuando tomó la decisión de poner su fe en Jesucristo como su Salvador.
Lea Juan 1.12-13 ¿Cómo entró usted a la familia de Dios?
Juan 1.12 es una de las afirmaciones grandiosas de la Biblia.

Juan 1.12 afirma claramente que se entra a la familia de Dios por medio de un nuevo nacimiento, siendo nacidos de Dios. Este nuevo nacimiento le hace miembro de la familia de Dios de la misma manera en la cual el nacimiento físico le hizo miembro de su familia humana.

Nicodemo era uno de los judíos sumamente religiosos. Sin embargo, Nicodemo percibió que había algo muy diferente acerca de Jesús. Una noche él se acercó a Jesús y le preguntó sinceramente qué debería hacer para ser parte del reino de Dios. Él posiblemente se imaginaba que Jesús le mandaría a hacer alguna buena obra, a dar dinero a los pobres, o a completar alguna ceremonia especial. La respuesta de Jesús fue radical.

Lea Juan 3.1-9. Nicodemo pensaba que Jesús estaba hablando de nacer de nuevo en un sentido físico. ¿De qué tipo de nacimiento estaba hablando Jesús?

Lea Juan 3.3. ¿Cuántos nacimientos menciona Jesús aquí?
En el versículo 6, Jesús explica que se necesitan dos nacimientos: un nacimiento físico y uno espiritual.
Lea Juan 3.16. ¿Desea Dios condenarnos o darnos vida eterna?
Lea Juan 3.17-18. ¿Cuál es la condición de los que no han puesto su fe en Cristo?
Cuando vemos que los que no creen en Cristo ya han sido condenados, esto nos confirma que es nuestra naturaleza pecaminosa lo que nos separa de Dios, y no nuestros pecados específicos.
Lea Juan 3.36. Observe el tiempo verbal. ¿Es la vida eterna algo que recibimos en el futuro o algo que podemos experimentar ahora?
Cuando puso su fe en el Señor Jesucristo, usted experimentó un nuevo nacimiento, un nacimiento espiritual tan definitivo como su nacimiento físico. Usted entró a la familia de Dios y recibió vida eterna como una posesión presente, algo que puede disfrutar en este momento.
¿Se siente usted igual de confiado de su nacimiento espiritual, que de su nacimiento físico?  ¿Cuáles son algunos de los beneficios de ser parte de la familia de Dios?

Ahora que es miembro de la familia de Dios, su vida ha cambiado. Además de la seguridad de tener una relación eterna con Dios y perdón de pecados, su vida está cambiando en muchas formas prácticas.

Lea 2 Corintios 5.17. ¿Cuáles son algunos de los cambios en su vida que prueban que usted ahora está «en Cristo»?
¿Cuáles son algunas de las cosas viejas que ya no son parte de su vida?
¿Hay algunos hábitos, actitudes o acciones del pasado que ya no debieran ser parte de su vida, ahora que es discípulo de Jesucristo?
¿Qué significa en realidad cuando dice de las cosas que «he aquí, todas son hechas nuevas»? ¿Nuevos valores, amigos, ideas o hábitos? Específicamente, ¿cuáles son algunas de las cosas nuevas que ya puede ver en su vida?
Lea Efesios 4.17-32. ¿Le sugiere este pasaje otras maneras en las cuales su vida debiera ser diferente, o nueva, debido a su fe en Cristo?

Su Padre celestial le ama incondicionalmente y sólo desea darle lo mejor. Su padre terrenal debiera ser un ejemplo del amor del Padre celestial. Desgraciadamente, no todos hemos disfrutado la ventaja de tener una familia amorosa, y algunos han sufrido en gran manera debido a relaciones disfuncionales con sus padres. ¡Pero hay esperanza para todos! Usted ahora tiene un Padre en los cielos que es todo lo que desearía ver en un padre terrenal y mucho más.

Lea Mateo 7.11. No importa si su padre terrenal es bueno o malo, su Padre celestial es mayor que todos los padres humanos. Menciones tres beneficios que su Padre celestial le ofrece y que su padre humano nunca podría darle.

Lea Juan 3.16 nuevamente. ¿Le dice su Padre celestial que le ama?
A la luz de lo que dice este mismo versículo, ¿cómo le demostró su Padre celestial que le ama?
Si usted proviene de una familia física que es amorosa, Dios la ha utilizado para prepararle para recibir su amor. Aun si sus padres no creen en Dios o en la Biblia, fueron instrumentos que Dios usó para guiarle a usted hacia Él. Comuníquese con ellos hoy, de ser posible, y agradézcales por esto.

Su Padre celestial se preocupa por usted y provee lo que necesita en todas las maneras en las cuales un padre terrenal debiera hacerlo. Sin embargo, Dios hace esto de forma completa y perfecta.
Estos son apenas unos cuantos ejemplos de la relación que su Padre celestial le ofrece:
Lea 1 Pedro 5.7. Su Padre celestial tiene cuidado de usted y desea quitar cargas de su vida.
Lea Mateo 6.15-13. Su Padre celestial siempre está disponible para que usted hable con Él acerca de todo lo que sucede en su vida. Él escucha cada una de sus palabras. Los versículos 913 son lo que algunas veces se conoce como el «Padre Nuestro», el cual Jesús usó para enseñarnos a orar.

Lea Lucas 12.22-32. Podría haber ocasiones que su padre terrenal no sacó tiempo para usted, o que sencillamente no parece haber prestado atención a lo que estaba sucediendo en su vida, o tal vez ni siquiera se encontraba presente. ¿Cree usted que su Padre celestial sabe y se preocupa por todo lo que sucede en su vida hoy?

Basándonos en ese mismo pasaje en Lucas 12, ¿habrá algo en su vida que sea demasiado insignificante para su Padre celestial?
Lea 2 Corintios 1.3. Cuando usted siente dolor, está sufriendo o experimenta algún problema grave, o necesita consuelo o aliento, ¿a quién puede acudir con plena confianza?
Si hay un dolor específico en su vida ahora mismo, acuda a su Padre celestial en oración y reciba el consuelo que sólo Él puede dar.

Lea Hebreos 12.5-11. Como todo buen padre, su Padre celestial le disciplina cuando usted peca, para corregirle y ayudarle a madurar. Pero Él le trata como a un hijo, y no como a un pecador perdido. ¿Hay alguna área de su vida en la que está experimentando la disciplina amorosa de su Padre celestial?
En caso afirmativo, ¿qué pasos debe tomar para corregir la parte de su vida que debiera cambiar?
Aun los mejores padres terrenales son pecadores por naturaleza y les fallan a sus hijos en algunas ocasiones. Su Padre celestial nunca le desamparará. Si usted creció sin su padre, su Padre celestial puede más que compensar esa pérdida que ha experimentado. Pero usted debe permitirle que le ame incondicionalmente, que le hable como a su hijo y que le proteja y provea lo que necesite. Por esto es que es importante que sea consistente en estos estudios diarios. Pronto habrá establecido el hábito de pasar tiempo diario de alta calidad con su Padre celestial.

¡Él desea pasar tiempo con usted! Su vida mejorará por ello.

 

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