¿Cuál es la perspectiva bíblica del suicidio? ¿Es el suicidio el pecado imperdonable?

El suicidio y su impacto en los creyentes

 

El aumento del número de suicidios es extremadamente desconcertante.

De hecho, mueren más personas por suicidio que por accidentes automovilísticos. El suicidio es la tercera causa de muerte en jóvenes de entre 14 y 25 años de edad. Uno de cada 65.000 niños entre 10 y 14 años de edad se quitan la vida. Mueren más militares por causa del suicidio que peleando en el campo de batalla. Hay grandes probabilidades de que usted conozca a una persona que haya pensado en la posibilidad de suicidarse, o que lo haya hecho. Quizás hasta usted mismo ha considerado esa opción. A pesar de todas las bendiciones y oportunidades que tenemos en la actualidad, muchos sufren dificultades tan grandes, que deciden quitarse la vida. La depresión es la causa principal en la mayoría de los casos, y a pesar de los doctores y los medicamentos, las estadísticas del suicidio continúan en ascenso. Muchos se encuentran hoy entre la vida y la muerte, pues se sienten solos y sin esperanzas.



Es probable que usted conozca a alguien que ha pensando o en el suicidio, o que lo cometió. Entérese de lo que usted puede hacer para ayudar a las personas que estén considerando esta opción.

Como cristianos, debemos ser sensibles a los que sufren a nuestro alrededor.

Si alguien bromea acerca de suicidarse o amenaza con quitarse la vida, debemos tomarlo en serio.

¿Por qué las personas se suicidan?

Lo primero que debemos hacer es comprender las razones por las que deciden quitarse la vida:

Compromiso con una causa. Un ejemplo de este tipo de suicidio es cuando una persona, que cree complacer a Dios con sus acciones, decide terminar su vida con explosivos suicidas. Su esperanza es que sus acciones le abran las puertas del paraíso.

Un pacto de amor. En ocasiones, cuando en una pareja uno de los dos se enferma gravemente, deciden terminar sus vidas al mismo tiempo, en vez de enfrentar la posibilidad de vivir el uno sin el otro.

Una vida sin sentido. Cuando alguien siente que su vida no tiene valor.

Sentimientos de desesperanza. Aquellos que no creen que su situación pueda mejorar, llegan a creer que la muerte es la única salida al problema que enfrentan.

Dolor físico. Aquellos que sufren dolores por un tiempo prolongado llegan a creer que no pueden soportarlo más. Piensan que la única forma de terminar con esa agonía es la muerte.

Problemas emocionales. La traición, el rechazo y la soledad pueden llevar a una persona a rendirse en la vida.

Venganza. Cuando alguien se siente rechazado o traicionado, acude al suicidio con el propósito de castigar a la persona que le ha hecho daño.

 

¿Quiénes son afectados por el suicidio?

La persona. Obviamente, aquél que se suicida es afectado, pues termina con su vida.

La familia. Esposos, hijos, padres y hermanos quedan devastados cuando aquél que aman se suicida. En ocasiones se quedan con la duda de haber hecho algo que ocasionara esa situación, o de haber podido hacer algo para evitarlo.

La comunidad. El dolor ocasionado por el suicidio llega más allá de la familia, al alcanzar a los que conocían a la víctima.

 

¿Cuál es la perspectiva bíblica del suicidio?

El sexto mandamiento nos declara que no debemos matar, así que los que deciden quitarse la vida han desobedecido al Señor. Y aunque la Biblia menciona al menos siete actos de suicidio, no dice nada que lo apruebe.

Es una forma de escape. La razón principal por la que algunos se suicidan es tratar de escapar del dolor o la dificultad.

Es una expresión de incredulidad. La persona que termina con su vida no cree que Dios pueda ayudarle con sus problemas.

Implica que el Señor no es fiel y amoroso. Aunque la naturaleza y las promesas de Dios nunca cambian, aquellos que se quitan la vida declaran con sus acciones que nuestro Padre celestial no es fiel.

Es una muestra de ingratitud hacia Dios. La vida es una regalo que el Señor nos da, y aquellos que se suicidan no aprecian lo que han recibido.

Es una muestra de que se odian a sí mismos. Aquellos que se quitan su propia vida demuestran lo poco que se aman.

Usurpa el lugar de Dios. Solo el Señor tiene derecho a dar o quitar la vida. Cuando alguien se suicida, de cierta forma trata de usurpar la autoridad de Dios. No comprende la obra que nuestro Padre celestial hace en su vida, ni entiende que el propósito de las pruebas que enfrenta no son para su destrucción, sino para purificarle, corregirle e instruirle. Es por eso que nos promete “que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Ro 8.28).

Es una muestra de egoísmo. Aquellos que se suicidan solo piensan en sí mismos y no en los que le aman.

Daña la obra de Cristo. Si un creyente acaba con su propia vida, los incrédulos pensaran que Dios no pudo ayudarle.

 

¿Es el suicidio el pecado imperdonable?

Mateo 12.32 nos dice: “A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”. Como el Espíritu Santo es quien convence a la persona de pecado, revela la verdad del evangelio, y guía al ser humano a reconocer a Jesucristo como Salvador personal, aquellos que lo rechazan no pueden ser salvados. Ese es el pecado imperdonable y no el suicidio. Aquellos cristianos que se quitan la vida no pierden la vida eterna, aunque sí pierden bendiciones eternas como consecuencia de sus acciones.

Aunque las cargas de esta vida sean difíciles de llevar, el suicidio nunca debe ser una opción. Cada creyente debe vivir responsablemente, pues algún día tendremos que rendir cuentas ante nuestro Padre celestial por nuestras acciones.

 

¿Cómo puede el creyente ayudar a quienes piensan en suicidarse?

Para ayudar a alguien que está considerando esta opción, debemos recordarle lo siguiente: n Dios conoce cada detalle de su vida y es su deseo ayudarle en todo momento.

El Señor está dispuesto a caminar con usted en medio del dolor, el sufrimiento, la decepción y la soledad.

Debe recibir a Jesús como el Señor y el Salvador de su vida. Entonces, Él perdonará sus pecados y vendrá a ser su amigo fiel. Dios está de su lado y le ayudará en medio de las dificultades y sufrimientos.

 

REFLEXIÓN

¿Qué se puede hacer cuando un ser querido se siente abrumado por no encontrarle sentido a su vida?

Todos conocemos a personas que se han suicidado. ¿Cuál debe ser la respuesta cristiana a los familiares de tales personas?

 

PASAJE CLAVE: Mateo 27.1-5

LECTURAS DE APOYO: Mateo 12.30-32 | Romanos 8.28 | Filipenses 4.13 | Hebreos 9.27; 13.5

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