¿Cómo tomar decisiones sabias en mi vida?

CÓMO TOMAR DECISIONES SABIAS

En este mensaje, el Dr. Stanley habla del método que utiliza para tomar decisiones —un método probado y efectivo.

 

La vida está llena de decisiones, y es por eso que debemos tener un plan para tomarlas sabiamente.

Esto es algo en lo que no muchos piensan, aunque en la Biblia encontramos pasajes que nos hablan de la oración y de cómo seguir la voluntad de Dios. Si nos dejamos guiar por un plan que esté basado en su voluntad, tomaremos decisiones sabias y evitaremos las consecuencias que provienen de las malas elecciones.

 

En Salmo 25.12 encontramos la clave para tomar decisiones sabias. Nos dice: “¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger”.

Dios promete guiar a los que le temen. Eso no significa que debamos tenerle miedo, sino que debemos reconocer nuestra dependencia absoluta de Dios para todo.

Sin embargo, en muchas ocasiones no dependemos del Señor para ser guiados a la hora de tomar decisiones. Si reconocemos que Dios es omnisciente, ¿acaso no deberíamos acudir a su presencia antes de tomar cualquier decisión? Pero casi siempre vamos primero a otros para pedir consejos, o sencillamente hacemos lo que creemos que sea mejor para nuestra vida sin buscar la voluntad del Señor. Quizás creemos que somos suficientemente inteligentes para tomar nuestras propias decisiones, pero no es así. El Señor está dispuesto a guiarnos y a responder nuestras peticiones, aunque quizás no lo haga en el tiempo que desearíamos.

Cómo tomar decisiones sabias.

Para tomar decisiones sabias debemos depender de un plan que esté basado en la Palabra de Dios. Los siguientes pasos nos prepararán para recibir y escuchar su dirección.

Primer paso: Limpiar nuestro corazón de cualquier pecado que veamos en nosotros.

El pecado da entrada a la confusión mental e impide que recibamos la dirección de Dios. La Biblia nos revela la mente y el corazón de nuestro Padre celestial. Aquellos que prestan atención a sus Palabras son sabios, obedientes y reciben su dirección.

Antes de que podamos escuchar la voz del Señor, debemos despojarnos de todo aquello que pueda venir a ser un estorbo en nuestra relación con Él.

  • En primer lugar, debemos pedirle a Dios que nos muestre si hay algún pecado en nuestra vida, el cual nos impida escuchar su verdad. Puede ser una amistad, una adicción o cualquier otra cosa que contradiga su voluntad. Su Espíritu Santo es fiel para mostrarnos aquello que debe ser removido.
  • En segundo lugar, debemos confesar nuestro pecado, reconociendo que no debe ser parte de nuestra vida.
  • Y, en tercer lugar, debemos arrepentirnos y apartarnos del pecado.

Segundo paso: Llevar nuestros deseos a una posición neutral.

Esto no es fácil de lograr, pero, si en verdad deseamos recibir la dirección de Dios, debemos rendir nuestros deseos ante su presencia y pedirle que nos muestre lo que desea que hagamos. Puede que al principio ese no sea nuestro deseo; sin embargo, podemos estar seguros de que el Señor escucha nuestras oraciones. Podemos confiar en que nos guiará si perseveramos en mantener una posición neutral en este asunto.

Tercer paso: Ejercitar paciencia.

En ocasiones pasará tiempo antes de que recibamos la respuesta a nuestras oraciones. Nos promete que, si pedimos y buscamos, recibiremos lo que es mejor para nuestra vida. Pero no nos dice que lo recibiremos de manera inmediata (Mt 7.7). Así que, para que podamos recibir lo que es mejor, debemos estar dispuestos a esperar en su tiempo. Esperar en el Señor significa vivir en una confiada expectativa de las acciones de Dios a favor nuestro. Es evitar adelantarnos al Señor, al tratar de resolver nuestros problemas solos.

  • Salmo 46.10: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”.
  • Salmo 62.5: “Alma mía, en Dios solamente reposa”.
  • Salmo 27.14: “Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová”.

Las pausas de Dios son muy importantes en su plan para nosotros. Podemos confiar en que tiene buenas razones para permitirlas. Conoce cuando estamos listos para recibir su respuesta y también se da cuenta de esas ocasiones en las que creemos estar listos, pero en realidad no lo estamos. Y en su omnisciencia sabe perfectamente aquello que necesita ser cambiado en nuestra vida, antes de que podamos recibir su dirección.

Cuarto paso: Estar alerta a la presión.

La presión que recibimos al tomar decisiones proviene de dos lugares.

  • La presión externa. Puede que amigos y familiares nos ofrezcan sus consejos, o nos presionen para tomar decisiones apresuradas antes de escuchar la voz de Dios. Sin embargo, quizás no conocen la voluntad del Señor en ese aspecto y sus consejos pueden estar basados en el deseo que tienen de hacernos sentir bien. Es por eso que debemos ser cautelosos al escuchar los consejos de otros y esperar en el tiempo y en la guía de nuestro Padre celestial.
  • La presión interna. En ocasiones nos presionamos a nosotros mismos para tomar decisiones sin el consentimiento de Dios, pues sentimos temor de perder de alguna manera, o porque no queremos seguir la dirección que nos ha dado.

Quinto paso: Perseverar en la oración.

En 1 Tesalonicenses 5.17 nos dice que debemos: “Orad sin cesar”. Aunque no veamos señal alguna de su respuesta, no podemos rendirnos. Mientras esperamos, el Señor nos enseña a confiar en sus promesas. Su deseo es remover de nuestra vida las dudas, temores y ansiedades para que podamos confiar en Él.

Sexto paso: Descansar en las promesas de Dios.

La Biblia es el recurso más valioso que poseemos para tomar decisiones, pues nos revela la mente de Dios. Si deseamos conocer lo que piensa acerca de cualquier aspecto de nuestra vida, solo tenemos que leer su Palabra. La Biblia puede ser vista como un filtro que nos ayuda a reconocer los pensamientos que provienen del mundo y no de Dios. Y es por medio de sus promesas que nuestra fe es edificada y fortalecida.

Séptimo paso: Esperar la paz de Dios.

La palabra griega que se usa para paz significa “unir”. Cuando vivimos de acuerdo a la voluntad de Dios, estamos unidos con Él. Es en esas ocasiones que su paz gobierna nuestro corazón (Col 3.15).

REFLEXIÓN

  • ¿De qué manera usualmente toma sus decisiones? ¿A quién acude para recibir consejo sabio? ¿Qué papel juega el Señor en su vida al tomar decisiones?
  • ¿Acaso se ha adelantado a la voluntad de Dios y ha tomado una decisión sin buscar su dirección? ¿Cuál ha sido el resultado?
  • En las ocasiones en las que ha sabido esperar por la respuesta del Señor, ¿qué ha aprendido durante el tiempo de espera?

PASAJE CLAVE: Salmo 25.12

LECTURAS DE APOYO: Salmo 27.14; 46.10; 62.5 | Proverbios 3.5, 6 | Mateo 7.7 | Colosenses 3.15 | 1 Tesalonicenses 5.17

 

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