8 de marzo. Día Internacional de la Mujer. ¡GRACIAS POR LA VIDA!

¿Hay misoginia en la biblia? ¿Qué es un misógino?

 

 

 

Un misógino es una persona que odia o mira con desprecio a las mujeres. El término misoginia generalmente se refiere a las actitudes y comportamientos que degradan, insultan o abusan de las mujeres en virtud de su género. Ejemplos de la misoginia podrían ser el tratar a las mujeres como que son moral o intelectualmente inferiores a los hombres, lo que llevaría al abuso femenino, o que se refieran a ellas usando un lenguaje de odio o abusivo. Los críticos del cristianismo a veces afirman que hay misoginia en la biblia, aunque esas afirmaciones se contradicen tanto por las escrituras como por la historia. Desafortunadamente, aquellos que buscan denunciar la misoginia en la biblia a menudo utilizan el mismo enfoque equivocado como aquellos que tratan de justificar la misoginia con la biblia. Es decir, ellos arrancan versículos de su contexto inmediato, imponen los convenios culturales modernos sobre las culturas antiguas, y pasan por alto el mensaje general que se presenta. Lo que es peor, ignoran el profundo efecto positivo que el cristianismo bíblico ha tenido para las mujeres en todo el mundo. Un simple examen de contexto elimina la mayoría de las afirmaciones de la misoginia en la biblia. Un ejemplo perfecto de esto es Efesios 5:22-24, dice que las esposas deben estar sujetas a sus maridos “como al señor”. Los críticos y los misóginos por igual prefieren citar esas palabras — fuera de contexto — para apoyar la afirmación de que la biblia enseña a las mujeres a estar subyugada a los hombres. Sin embargo, las siguientes palabras ordenan a los maridos a que amen a sus esposas “como Cristo amó a la iglesia” (Efesios 5:25) y a amarlas “como a sus propios cuerpos”, proveyéndoles y cuidándolas así como Cristo lo hace por su iglesia (Efesios 5:28-30). Considerando que Cristo actuó como un siervo de sus discípulos (Juan 13:5) y nos mandó a hacer lo mismo (Juan 13:13-16), incluso sacrificando su propia vida por la salvación de ellos (Juan 15:12-14), es imposible justificar la interpretación que un misógino hace de Efesios 5.

La misoginia es diametralmente opuesta a la enseñanza de la biblia. De acuerdo a las escrituras, todas las personas son absolutamente iguales a los ojos de Dios, independientemente del género, la raza y la capacidad (Gálatas 3:28). Además, las mujeres fueron tratadas como personas valoradas y respetadas tanto por Cristo como por la iglesia primitiva. Jesús rescató de sus acusadores a una mujer culpable (Juan 8:9-11), María y Marta hicieron referencia a Jesús como el “maestro” (Juan 11:28) y Jesús enseñó abiertamente a la mujer junto al pozo (Juan 4:9-10), desafiando a las presiones sociales. La iglesia primitiva no sólo atrajo a las mujeres que se convirtieron en seguidoras (Hechos 8:12; 17:12), sino que muchas de ellas fueron instrumentos en la proclamación del evangelio (Filipenses 4:3). En muchos sentidos, la biblia contrarrestó el verdadero trato misógino contra las mujeres en tiempos antiguos, y en la historia se ven reflejados los efectos de esta cosmovisión radical. Quienes critican la biblia por su actitud hacia la mujer, debe examinar la posición de la mujer en las culturas paganas de la era del antiguo testamento, nuevo testamento y la iglesia primitiva. Incluso en nuestra era moderna, uno sólo tiene que contrastar la situación de las mujeres que viven en países con una herencia cristiana a aquellas que viven en países donde esta herencia no existe. Asimismo, uno debería considerar la terrible misoginia de industrias como la pornografía y el comercio sexual, las cuales existen en directa oposición a los mandatos bíblicos. Como con otros muchos temas sociales, el cristianismo bíblico establece un fundamento que inevitablemente conduce a ideas tales como el valor, la igualdad y la libertad de las mujeres. La ética arraigada en una cosmovisión cristiana, ha resultado en niveles de igualdad femenina y la oportunidad que las culturas no cristianas nunca han ofrecido ni tampoco han considerado bajo la presión de las culturas con un trasfondo cristiano. También es importante señalar la diferencia entre la misoginia descrita y la misoginia aprobada. Libros de historia puede detallar los horrores del holocausto y la peste negra, pero no vemos esto como la aprobación del editor de Hitler o la enfermedad epidémica. Ciertamente, hay descripciones de la misoginia en la biblia, pero estos actos son condenados. Un ejemplo es la violación y asesinato de la concubina en Jueces 19:25-29, un acto tan atroz que provocó una guerra civil. Los críticos de la biblia con gran interés señalan estos incidentes sin mencionar que el acto en mención se describe y se censura, mas no se aplaude. Igualmente, las preguntas acerca de la misoginia en la biblia deben estar separadas de si los hombres han o no intentado apropiarse de las escrituras para justificar sus prejuicios. Los hombres a veces también intentaron reforzar la misoginia con la ciencia, la historia, e incluso con leyes nacionales, aun cuando tales interpretaciones son ridículas. Ni los israelitas, ni Jesús, ni la iglesia cristiana primitiva exhibió la misoginia y el marco ético de la biblia no da lugar a eso. De esta manera, no se puede culpar a la biblia de la misoginia ni tampoco se puede usar para justificarla. En todo caso, la necesidad de sacar la escritura de su contexto y torcer su significado muestra lo contrario: con el fin de afirmar la misoginia en la biblia, hay que separar pasajes del resto del texto y del mismo cristianismo.

 

¿Es Dios sexista?


El sexismo es un género, usualmente el masculino, ejerciendo dominio sobre otro género, usualmente el femenino. La Biblia contiene muchas referencias de mujeres que, en nuestras mentes modernas, suenan discriminatorias hacia ellas. ¿Significa esto que Dios, y por lo tanto la Biblia, es sexista? Debemos recordar que cuando la Biblia describe una situación, no significa necesariamente que la respalde. La Biblia describe a hombres tratando a las mujeres como poco menos que una propiedad, pero eso no significa que la Biblia conceda su aprobación a tal acción. Aún en las situaciones en que en la Biblia es dado un mandato respecto al trato de las mujeres, no es necesariamente una indicación de la norma ideal de Dios. La Biblia se enfoca mucho más en la reforma de nuestras almas que en nuestras sociedades. Dios sabe que un cambio en el corazón resultará en un cambio en el comportamiento humano.

Durante los tiempos del Antiguo Testamento, en todo el mundo existía una sociedad patriarcal. Esta situación histórica es muy clara – no solo en la Escritura sino en las leyes sociales que gobernaban la mayoría de las sociedades en el mundo. Para los valores de los sistemas modernos y el mundial punto de vista humano, esto es llamado “sexismo.” Dios dispuso el orden en la sociedad, no el hombre, y Él es el autor del establecimiento de los principios de la autoridad. Sin embargo, como en cualquier otra situación, el hombre caído ha corrompido este orden. Eso ha resultado en la desigualdad e injusticia de la posición del hombre y la mujer a través de la historia. La exclusión y la discriminación que encontramos en nuestro mundo no es algo nuevo. Es el resultado de la caída del hombre y la introducción del pecado en el mundo – lo cual es rebelión contra Dios. Por lo tanto, podemos justamente decir que el término y la práctica del “sexismo” es el resultado de – un producto del – pecado de la humanidad. La revelación progresiva de la Biblia nos lleva hacia la cura del sexismo, así como de todas las prácticas pecaminosas de la raza humana.

Para encontrar y mantener un balance espiritual entre las posiciones de autoridad ordenadas por Dios, debemos consultar la Escritura. El Nuevo Testamento es el cumplimiento del Antiguo, y en él encontramos principios que nos indican la línea correcta de autoridad y la cura para el pecado, la enfermedad de toda la raza humana, y eso incluye la discriminación basada en el género de la persona.

La cruz de Cristo es el gran nivelador. Juan 3:16 dice “…para que todo aquel…” y esa es una declaración que incluye a todos sin excluir a nadie, basándose en su posición social, mental, de capacidad o de género. También encontramos pasajes en Gálatas, que nos hablan de nuestra igual oportunidad para salvación. “Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” (Gálatas 3:26-28). No hay sexismo en la cruz.

La Biblia no es sexista. ¿Por qué? Porque retrata fielmente el resultado del pecado. En la Biblia están registrados toda clase de pecados: dominio y esclavitud, así como las fallas de sus grandes héroes. Al mismo tiempo también nos da la respuesta y la cura para esos pecados contra Dios y Su establecimiento del orden. ¿La respuesta? Una correcta relación con Dios. El Antiguo Testamento apuntaba hacia el futuro sacrificio supremo, y cada vez que se realizaba un sacrificio por el pecado, se enseñaba la necesidad de una reconciliación con Dios. En el Nuevo Testamento, el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” había nacido, muerto, sepultado, resucitado nuevamente, y ascendido a Su lugar en los cielos, desde donde intercede por nosotros. Es a través de la fe en Cristo que se encuentra la cura para el pecado y eso incluye el pecado del sexismo.

El cargo de sexismo en la Biblia está basado en la falta de conocimiento de la Escritura. Cuando los hombres y las mujeres de todas las edades han tomado los lugares designados por Dios, y vivido de acuerdo a “Así dice el Señor”, entonces se da un maravilloso balance entre los dos géneros. Este balance es con el que Dios los inició y es con el que Él concluirá. Se brinda una exagerada atención a las muchas consecuencias del pecado y no a la raíz del mismo. Es sólo cuando existe una reconciliación con Dios a través del Señor Jesucristo, que encontramos la verdadera igualdad. “…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

También es muy importante comprender que el hecho de que la Biblia asigne roles diferentes al hombre y a la mujer no es sexismo. La Biblia hace abundantemente claro que Dios espera que el hombre adopte el rol de liderazgo en la iglesia y el hogar. ¿Eso hace inferior a la mujer? ¡Absolutamente no! Lo que significa es que en nuestro mundo contaminado por el pecado, debe haber una estructura y una autoridad. Dios ha instituido los roles de autoridad para nuestro beneficio. El sexismo es el abuso de estos roles… no la existencia de éstos.

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