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“Día Internacional de la Lucha contra las Drogas” – 26 de junio

“Día Internacional de la Lucha contra las Drogas”
#NoALasDrogas #NoAlAlcohol

Según datos de la Encuesta Mundial en Tabaquismo en jóvenes para El Salvador, casi un tercio de estudiantes (27.0%) ha fumado cigarrillos alguna vez en su vida; el 14,7% fumó su primer cigarrillo antes de los 10 años de edad y la edad media de iniciación es abajo de los 15 años.

Las tendencias recientes indican el consumo de tabaco a más temprana edad y un aumento en las tasas de incidencia de tabaquismo entre niños y adolescentes, jóvenes que se han convertido en un grupo de alto riesgo porque constituyen el objetivo de la industria tabacalera y sus mensajes de promoción, y porque los adolescentes no toman en serio el riesgo para la salud que ocasiona el consumo de tabaco ni el fuerte carácter adictivo de la nicotina.

Tumores malignos de laringe, labios, pulmón y tráquea, que en su mayoría son enfermedades asociadas al consumo de tabaco, en pacientes con edades entre 20 a 59 años, son cada vez más frecuentes, según las estadísticas del Ministerio de Salud.

En este contexto se vuelven necesarias y urgentes las acciones de prevención para evitar que más niños y jóvenes caigan en las garras del tabaquismo y arruinen sus vidas con esa adicción.

Fuente: Click aquí

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El consumo de estupefacientes ilícitos en El Salvador se habría quintuplicado del 0.4 por ciento en 2005, al 2.3 por ciento en 2014, incluido el alcohol como sustancia psicoactiva lícita, según el Estudio Nacional sobre el consumo de drogas en población general en El Salvador-año 2014, revelado este miércoles por la Policía Nacional Civil (PNC).

Sólo en el caso específico de la marihuana, el 23.6 por ciento de la población entrevistada habría aceptado tener ya una dependencia irreparable al estupefaciente y más de la mitad habría asegurado que acceden fácilmente a su compra.

Hasta el momento, la marihuana sigue siendo la droga ilícita más consumida en El Salvador. De un 2.3 por ciento de la población que admite haberla consumido, el 4.4 por ciento son hombres y un 0.7 por ciento pertenecen al sexo femenino. El sector más vulnerable siguen siendo jóvenes entre los 18 y 24 años de edad.
Si bien es cierto la edad más conocida para iniciar el consumo de drogas son los 18 años, el 50 por ciento de la población salvadoreña entrevistada, declara haber iniciado su uso a los 17 años.

La cocaína, por otra parte, es la segunda droga de mayor consumo con un 2.7 por ciento de la población afectada, mayormente en los hombres con 5.8 por ciento y un 0.5 por ciento en mujeres. Aunque su distribución es menor, respecto a la marihuana, la cocaína sigue afectando a jóvenes con el mismo rango de edad.

El alcohol no se queda atrás. Las bebidas alcohólicas son las sustancias psicoactivas “lìcitas” que más ha sido consumida en los últimos años. Un promedio de 112 mil 746 salvadoreños presentan actualmente un nivel de alcoholismo riesgoso o perjudicial, según el documento de la CNA.

De acuerdo a las cifras reveladas, 50.9 por ciento de la población consultada no ha consumido alcohol “ninguna vez en su vida”, pero el 72 por ciento de los que sí aceptaron ingerirlo residen en San Salvador.

En general, de 2005 al 2014, la prevalencia de personas que han consumido alcohol una vez en la vida aumentó del 39.2 por ciento al 50.9 por ciento y las personas más vulnerables son los hombres entre los 18 y 34 años de edad.

Para 2005, El Salvador era uno de los países con mayor prevalencia en el consumo de estimulantes legales sin prescripción médica. Aunque son legales, según Cotto, la población salvadoreña prefería consumir medicamentos sin consultar previamente con un médico correspondiente.

Sin embargo, para 2014 el uso de estimulantes legales sin prescripción habría disminuido del 3.72 por ciento, en 2012, al 0.36 por ciento, en 2014, esto significa, a juicio de Cotto, que la población ha tomado mayor conciencia en la adquisición de productos no recetados.

Como dato positivo, Cotto también destacó que el consumo de tabaco habría disminuido de 10.2 por ciento, en 2005, a 7.7 por ciento, en 2014.

Fuente: Click aquí 

 

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El último estudio realizado por la Comisión Nacional Antidrogas (CNA) revela que los adolescentes que estudian entre séptimo grado y bachillerato comienzan a relacionarse con el consumo de alcohol a los 13 años de edad y, en el caso de las sustancias prohibidas –marihuana–, a los 14.

De los 131,326 estudiantes consultados, el 32.5% declaró haber consumido bebidas alcohólicas alguna vez en su vida. “El uso actual o prevalencia de último mes de los estudiantes que dijeron haber consumido alcohol en el mes previo al estudio es de 11.5% que equivale a 26,306 estudiantes a nivel nacional, de los cuales 13,396 eran del sexo masculino y 12,910 eran del sexo femenino.”

En 336 casos, esos jóvenes que en promedio tienen 13 años de edad confesaron que toman cerveza a diario y otros 164 lo hacen con bebidas fuertes (ron, whisky, y otros).

Sobre las sustancias ilícitas, los jóvenes dijeron que es la marihuana la de mayor consumo. “El 5.5% (alrededor de 7,262 estudiantes de una muestra representada de 131,326) de los jóvenes la ha usado alguna vez y casi el 2%, aproximadamente 2,378 estudiantes, lo ha hecho recientemente en el último año”.

La cocaína es la segunda droga con la que más experimentan. “El 1.9% (2,550 casos) de la población estudiada reportó haber consumido alguna vez en la vida, tomando la fecha del levantamiento de la encuesta se tiene que en el último año el 1.1% (alrededor de 1,421 estudiantes) había consumido esta droga, y el 0.5% de los estudiantes lo ha hecho en los últimos 30 días.” Ante esas estadísticas, Ramírez Medrano dijo que se trabaja con instituciones educativas para prevenir el problema.

 

Fuente: Click aquí

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Cuatro de 10 estudiantes han consumido alcohol alguna vez en su vida y el 68.5% tuvieron su primera bebida alcohólica antes de los 14 años, reportó la Encuesta de Salud Escolar realizada en 2013.

Tabaco, un producto nocivo para la salud y responsable de la muerte prematura de al menos el 50% de las personas que lo consumen.

Según datos de la encuesta mundial de tabaquismo en adolescentes de El Salvador un 27% de los adolescentes entre 13 y 15 años han probado el cigarrillo, casi la mitad de
ellos lo hicieron antes de los 10 años y aproximadamente al 80% de ellos no se les negó el acceso a dicho producto en los lugares de venta.

La encuesta revela que la publicidad y el patrocinio de cigarrillos es un factor que incentiva a los y las adolescentes a consumir tabaco a temprana edad. Éste● tiene como objetivo despertar el interés de probar este producto, que a su vez
es tan adictivo que uno de cada tres personas que lo prueban llega a ser adicto por toda su vida. En tal sentido la encuesta revela que al menos el 62% de ellos vieron anuncios publicitarios en periódicos y revistas en los
últimos 30 días.

Estudiantes inician consumo de drogas a los 12 y 14 años

¿Qué perspectiva debería tener un cristiano de la adicción?

La palabra adicción tiene dos significados básicos. La primera es “la condición de ser fisiológica o psicológicamente dependiente de una sustancia que crea hábito.” Aquellos que son adictos o “dados a mucho vino” (Tito 1:7; 2:3; 1 Timoteo 3:3,8) son descalificados de enseñar u ocupar una posición de autoridad en la iglesia. Es evidente que el liderazgo de la iglesia necesita ser sobrio y auto-controlado para que, con su ejemplo, puedan enseñar a los demás a ser lo mismo, ya que sabemos que “los borrachos. . . no heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:10). Los creyentes no deben ser adictos al alcohol, y da por sentido que esto también se aplicaría a la adicción a cualquier otra sustancia, por ejemplo, drogas, tabaco, pornografía, el juego, la gula, etc.

La segunda definición de adicción es “el estado de ser ocupado con o participar en algo habitual o compulsivamente.” Esto nos habla de una obsesión no natural (para el cristiano, al menos) con otra cosa que no sea Dios: deportes, trabajo, compras y/o la adquisición de “cosas materiales”, incluso con la familia o los niños. El cristiano debe “amar… a Jehová [su] Dios de todo [su] corazón, y de toda [su] alma, y con todas [sus] fuerzas.” (Deuteronomio 6:5). Esto es, de acuerdo a Jesús, el primer y más grande mandamiento (Mateo 22:37). Podemos concluir, entonces, que la adicción a cualquier otra cosa que Dios mismo está mal. Dios debería ser nuestra única búsqueda habitual. Ocuparnos de cualquier otra cosa nos lleva lejos de Él y le desagrada. Sólo Él es digno de nuestra completa atención, amor y servicio. Ofrecer estas cosas a cualquier cosa o a alguien más es idolatría.

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¿Qué dice la Biblia acerca de consumir alcohol / vino?

Varios versículos animan a la gente a mantenerse alejados del alcohol (Levítico 10:9; Números 6:3; Deuteronomio 14:26; 29:6; Jueces 13:4, 7, 14; 1ª Samuel 1:15; Proverbios 20:1; 31:4,6; Isaías 5:11, 22; 24:9; 28:7; 29:9; 56:12; Miqueas 2:11; Lucas 1:15). Sin embargo, la Escritura no necesariamente prohíbe a un cristiano beber cerveza, vino, o cualquier otra bebida que contenga alcohol. Los cristianos están llamados a evitar la embriaguez (Efesios 5:18). La Biblia condena la embriaguez y sus efectos (Proverbios 23:29-35). Los cristianos no deben permitir que sus cuerpos sean “dominados” por cualquier cosa (1ª Corintios 6:12; 2ª Pedro 2:19). La Escritura también prohíbe a un cristiano hacer lo que quiera que pudiera ofender a otros cristianos, o a hacer cualquier cosa que pudiera animarlos a pecar contra su conciencia (1ª Corintios 8:9-13). A la luz de estos principios, sería extremadamente difícil para cualquier cristiano decir que está bebiendo alcohol para la gloria de Dios (1ª Corintios 10:31).

Jesús convirtió el agua en vino, probablemente bebía vino de vez en cuando (Juan 2:1-11; Mateo 26:29). En los tiempos del Nuevo Testamento, el agua no era muy limpia. Sin los esfuerzos de la instalación sanitaria moderna, el agua estaba llena de bacterias, virus, y todo tipo de contaminantes. Esta misma realidad se da hoy en día, en la mayoría de los países del tercer mundo.

Como resultado, la gente a menudo tomaba vino (o jugo de uva) porque era menos probable que estuviera contaminado. En 1ª Timoteo 5:23, Pablo daba a Timoteo instrucciones para que dejara de tomar agua (la cual probablemente era la causa de sus problemas estomacales), y que en su lugar bebiera vino. La palabra griega para vino en la Biblia, es la palabra más básica cotidiana. En esos días, el vino era fermentado, pero no al grado en que lo es hoy. Es incorrecto decir que era jugo de uva, pero también es incorrecto decir que era el mismo vino que se usa hoy en día.

Nuevamente, la Escritura no necesariamente prohíbe a los cristianos beber cerveza, vino o cualquier otra bebida que contenga alcohol. El alcohol no está, de por sí, contaminado por el pecado. Un cristiano más bien debería abstenerse en absoluto de la embriaguez y de la adicción al alcohol (Efesios 5:18; 1ª Corintios 6:12). La Biblia contiene principios. Sin embargo se hace extremadamente difícil sostener que un cristiano que bebe alcohol, cualquiera sea la cantidad, agrade a Dios.

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