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¿Iré al cielo aunque no vaya a la iglesia? ¿Puedo ser cristiano y seguir con mi vida de pecado? ¿Ya soy cristiano con solo creer en Cristo?

Si uno realmente recibe a Cristo, y entrega su vida de corazón, entonces esa persona no va a querer seguir viviendo en pecado. Va a querer tener a Cristo en control de su vida, y hacer la voluntad de Dios. ¿Por qué? Es una nueva criatura en Cristo.

 

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2 Corintios 5:17 (RVR60)

17De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

 

Uno no puede recibir a Cristo, si al mismo tiempo tiene la intención de seguir viviendo en pecado. Si quiere seguir viviendo en pecado, entonces realmente no se ha arrepentido de sus pecados, y si arrepentimiento, no hay salvación.

 

Uno que recibe a Cristo, y más tarde vuelve al pecado va a ser disciplinado por el Señor para volver al camino del Señor. Si un verdadero cristiano rehúsa volver al Señor, entonces Dios puede decidir quitarle la vida físicamente, y llevarlo al cielo antes del tiempo.

 

Un creyente no puede vivir como él quiere, en pecado, sin pagar las consecuencias. Sin embargo, lo que el cristiano puede perder, no es su alma, sino su recompensa en la gloria.

 

Hay un juicio para los CREYENTES, el Tribunal de Jesucristo. Este juicio es mencionado en 1 Corintios 3:11-15 y en 2 Corintios 10:5. En este juicio, no es el creyente que es juzgado, sino sus obras, y el propósito del juicio no es determinar su salvación sino para dar galardones (recompensas) al creyente por su fidelidad. El creyente infiel no perderá su alma, pero sí, perderá su recompensa en el cielo. Note el versículo 15.

 

1 Corintios 3:11-15

11Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

 

2 Corintios 5:10

10Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

 

Esto no quiere decir que el creyente puede llevar una vida pecaminosa sin consecuencias serias en esta vida.

 

1 Corintios 11:30-31

30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. 31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;

 

La Biblia dice que el hijo de Dios que persiste en pecado puede experimentar:

 

1. Enfermedad.

 

2. Pruebas en su vida diaria, incluyendo necesidades económicas, dificultades en sus relaciones con otras personas, en el trabajo, y otras cosas, etc.

 

3. La Muerte Física. Si un creyente es consciente de su pecado, y no lo confiesa, sino persiste en ello, el resultado puede ser la muerte física. Un creyente errante puede ser quitado de este mundo temprano. No pierde la salvación, pero sí, pierde su recompensa en el cielo.

 

Respecto a asistir a la iglesia, esto es un deber del cristiano. Nadie se salva por asistir a la iglesia. Sin embargo, el cristiano que no se congrega está desobedeciendo al Señor, y esa desobediencia va a resultar en disciplina espiritual.

 

El no asistir a la iglesia sin una razón justificable tiene que ser identificado por lo que es – DESOBEDIENCIA a la Palabra de Dios. Desobedecer a Dios trae sobre nosotros la disciplina de Dios.

 

Es importante que usted participe en una iglesia local. ¿Por qué? Es mandato de Dios, en primer lugar, y segundo, la iglesia sirve para estimularnos e incentivarnos a llevar una vida realmente cristiana y a servir a Dios.

 

Dios dice que deberíamos reunirnos con otros cristianos para incentivarnos a llevar una vida de buenas obras para la gloria de Dios.

 

Hebreos 10:24-25

24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

 

Si usted no asiste a la iglesia, entonces está cortándose de una fuente de apoyo y animo espiritual para llevar una vida que glorifica a Dios y que contribuye al desarrollo del reino de Dios aquí en la tierra.

 

¿Qué hacer? Dos palabras vienen a la mente: (1) Arrepentirse; y, (2) Obedecer.

 

Primero que nada, hay que arrepentirse, no sólo de no ser fiel a la asistencia de la Iglesia, sino también por la rebeldía. ¿Se da cuenta? El congregarse no es una sugerencia de Dios, sino un MANDATO. Si no lo hacemos, estamos diciendo que sabemos mejor que Dios, y de hecho, hemos escogido hacer nuestra propia voluntad y no la de Dios. Esta rebeldía es mucho más seria que el mero hecho de quedarse en casa, o de ser flojo.

 

Segundo, hay que tomar la decisión de someterse a Dios y obedecer Su mandato.

 

 

Atentamente,
Pastor Roberto

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