baby-443390_1280

Es posible disminuir la mortalidad materna sin legalizar el aborto

El 22 de enero del año 1973, la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos de América decidió legalizar el aborto en el caso histórico de Roe Vs Wade [Roe v. Wade, 410 U.S. 113 (1973), Findlaw.com], considerando que las leyes violaban el derecho constitucional a la privacidad de la mujer. El mismo día, la Suprema Corte de Justicia decidió en el caso Doe Vs Bolton (Doe v. Bolton, 410 U.S. 179) que el aborto era permisible siempre y cuando la salud de la madre estuviera en peligro, pero inmediatamente pasó a definir la salud de la madre, incluyendo factores tales como aspectos físicos, emocionales, psicológicos, familiares y la edad de la paciente. Esto abrió una puerta que llevaría a cabo abortos en cualquier madre cuyo médico dijera que la salud de su paciente estaba comprometida por cualquier causa y no simplemente por aquellas que amenazaban su vida. Desde entonces, millones de abortos se han practicado bajo el calificativo de “amenaza a la salud de la madre” cuando en realidad muchas veces su vida nunca estuvo en peligro. Por tanto, la aprobación del aborto en circunstancias donde la salud de la madre pudiera estar en peligro es un término muy amplio, ambiguo y que se presta a un fácil abuso. Esta frase ha sido altamente usada y manipulada para justificar lo que de otra manera sería injustificable.

Desde sus inicios, la legalización del aborto ha estado manejada por múltiples intereses e intenciones viciadas. Las encuestas usadas para aprobar el aborto fueron manipuladas, como confesó el Dr. Bernard Nathanson, ex-abortista y conocido originalmente como el rey del aborto. Este afamado gíneco-obstetra abandonó la práctica de los abortos después de haber sido responsable de unos 75,000 abortos realizados en la clínica que dirigía en la ciudad de Nueva York. El Dr. Nathanson menciona cómo se diseñó toda una estrategia para convencer a la población en favor del aborto, incluyendo: 1) el convencer a la prensa de que el aborto era una idea sofisticada y liberal; 2) el encontrar personas que dijeran que estaban a favor del aborto siendo católicas y 3) el suprimir toda verdad científica de que la vida comienza en la concepción (Nathanson, Bernard. “Confessions of an Ex-Abortionist” In The Hand of God: A Journey from Death to Life by the Abortion Doctor Who Changed His Mind Regenery Publishing, 1997).

En la actualidad, en nuestro país (República Dominicana) se propugna para que se apruebe el aborto en aquellos casos donde la vida de la madre está en peligro. Se habla de que estos se practicarían en casos como los de pre-clampsia, eclampsia, condiciones cardíacas y los de embarazos ectópicos. Sin embargo, la realidad detrás de los hechos es otra. Internacionalmente se ha comprobado, en múltiples naciones que la mayoría de los abortos, más del 90%, ocurren en los primeros tres meses de embarazo. Esta información es vital porque en el tiempo en que se efectúan la gran mayoría de los abortos no ocurren casos de eclampsia o pre-eclampsia. Estas son condiciones típicas de la segunda mitad de la gestación (del quinto mes en adelante), de acuerdo a las mejores fuentes de Obstetricia. Lo mismo podríamos decir de los casos de descompensación cardíaca, los cuales no comienzan a aparecer hasta después de las 20 semanas (quinto mes) del embarazo, debido al aumento del volumen de líquido circulante. De manera que es importante que recordemos que más del 90% de los abortos son efectuados en las primeras 12 semanas del embarazo, cuando las condiciones alegadas más arriba no se presentan.

baby-443390_1280

Salvando la vida de la madre

Con relación a la mortalidad materna, mucho se ha hablado de la necesidad de legalizar el aborto para poder reducir este índice en los países en vías de desarrollo. Sin embargo, estudios realizados en nuestro país en más de una ocasión reflejan que la mortalidad materna nacional depende en gran manera del mejoramiento de la calidad de los servicios prestados. A continuación citamos dos estudios diferentes realizados en el año 1999 y el siguiente, aún mas reciente, en el año 2007.

En el año 1999, la Organización Mundial de la Salud, la UNFPA, UNICEF y el Banco Mundial publicaron resultados de un estudio que claramente revela que el aborto no es la causa primaria de la mortalidad materna en naciones como República Dominicana. Sin embargo, el aborto se sigue citando como una de las causas principales, sin considerar otros factores de suma importancia. En este estudio los investigadores hacen las siguientes observaciones sobre cuáles son las causas principales que contribuyen a la mortalidad materna:

1) Deficiencia en la calidad de los servicios. Solamente un 53% de las mujeres en los países en desarrollo reciben asistencia por parte de un personal médico entrenado durante el parto. (Nota: enfermeras graduadas o médicos con exequátur no califican necesariamente como personal entrenado para efectuar partos.

2) La mala nutrición, que contribuye a que muchas mujeres no alcancen la estatura adecuada durante su desarrollo. Esta baja estatura la predispone al riesgo de una labor obstructiva al momento del embarazo.

3) Anemia, la cual es muy común en países en desarrollo.

4) Deficiencia severa de Vitamina A

5) Deficiencia de yodo

6) Deficiencia (documentada) de calcio, que aparentemente aumenta el riesgo de desarrollar eclampsia y pre-eclampsia.

Las recomendaciones de este estudio citado mas arriba fue el mejoramiento de esas condiciones.

Un estudio mas reciente realizado en el año 2007 en República Dominicana por el Dr. Eddy Pérez, M.P.H., M.S.P.H.,Ph.D., como investigador principal, concluyó que existe en la actualidad “una situación crítica en lo que respecta a la calidad de la atención de las embarazadas y de los niños menores de un año en centros de atención primaria de la República Dominicana. Es preocupante el hecho de que sólo un 8% de los proveedores de salud cumplió con lo estipulado en las guías nacionales del primer nivel de atención en cuanto a los procedimientos a seguir en la atención a la embarazada que acude a centros de atención primaria. Aún mas, ninguno de los médicos reunió los criterios para proveer una adecuada calidad de atención en los niños menores de un año de edad. Esto llama mucho la atención porque la atención primaria se considera como uno de los pilares en la reducción de la mortalidad materno-infantil”, (Dr. Eddy Pérez Then, Director del Centro Nacional de Investigaciones en Salud Materno Infantil (CENISMI), la Dra. Ana Gómez, investigadora asociada al CENISMI; Calidad de atención a la embarazada y al niño sano en centros de primer nivel de atención de las regiones de salud de III, IV, V y VI de la República Dominicana, abril 2008).

El estudio realizado por la OMS, la UNFPA, UNICEF y el Banco Mundial mencionado más arriba comenta acerca de una disminución significativa de la mortalidad materna en Suecia en los años de 1800, simplemente con la introducción de una partera con cierto entrenamiento; esto mismo ocurrió en Dinamarca, Japón, Noruega y Holanda. Cuando revisamos la historia de lo que ocurrió en el Reino Unido nos damos cuenta que la mortalidad materna para el año 1840 era de 400 muertes por cada 100 mil embarazos. Para 1920, poco menos de 100 años después, se introdujo el cuidado pre-natal, lo cual redujo la mortalidad materna significativamente. Y para los años 1950 y 1960, antes de la legalización del aborto, con la introducción de antibióticos, transfusiones de sangre y de procedimientos quirúrgicos se pudo reducir la mortalidad por debajo de 50 muertes por cada 100 mil embarazos en el Reino Unido, cifra tres veces menor que la mortalidad materna de muchos de los países del Tercer Mundo, sin ni siquiera mencionar la palabra aborto.

En Chile, donde el aborto no es legal, la mortalidad materna solo fue de un 14 % en el 2003 (Camila Maturana Kesten, Maternal Mortality in Chile. Women’s Health Journal. FindArticles.com. 21 May, 2009), tasa similar a la de la mortalidad materma en los Estados Unidos durante el 2004 (Mike Stobbe, Experts: U.S. Childbirth Deaths on Rise; The Associated Press Friday, August 24, 2007), a pesar de que en aquel país se efctúan 1.5 millones de abortos por año. No podemos continuar mintiendo a la población: es posible disminuir la mortalidad materna significativamente sin legalizar el aborto.

Aborto y casos extremos

Por otro lado, se ha hablado de la necesidad de aprobar abortos en algunos casos extremos, como sería el caso de las violaciones; sin embargo las estadísticas mundiales de las mejores fuentes revelan que el porcentaje de abortos que ocurren como causa de violaciones representa menos de un 1%. Se estima que mundialmente se abortan aproximadamente 42 millones de fetos al año; el 1% de esta cantidad representa 420 mil fetos abortados. ¿Estamos diciendo que estamos dispuestos a quitarle la vida a 41.6 millones de seres humanos, debido a la ocurrencia de menos de un 1% de embarazos debido a violaciones? El caso es todavía peor, porque sabemos que en muchos de estos casos de violaciones la madre tampoco está dispuesta a llevar a cabo un aborto, de manera que el número se reduce aún más.

Defendemos el derecho que cada persona tiene a tomar decisiones personales sobre su vida, no obstante, desde el momento de la concepción, el ser que se desarrolla dentro de una mujer es biológica y espiritualmente un ser diferente y separado de la madre, aunque esta lo lleve en su vientre. Por esta razón, los derechos de la madre llegan hasta donde comienzan los derechos del ser humano que se encuentra dentro de su vientre. Estos dos cuerpos tienen dos corazones, dos cerebros y dos constituciones genéticas diferentes.

Pensemos éticamente y no de manera pragmática.

​Miguel Núñez es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional

Uno de los argumentos de aquellos que están a favor del aborto es que el estado no puede basar sus leyes en creencias religiosas. “Debemos mantener a toda costa la separación entre la iglesia y el estado”, dicen ellos. Pero es una falacia pretender tratar con aquellos conceptos que servirán de base a la promulgación de las leyes – tales como los valores, la moralidad, el significado de la vida o la identidad humana – desde una postura netamente secular. De una forma u otra todos traerán a la mesa de discusión sus propios conceptos sobre la existencia o inexistencia de Dios o sus propias ideas de lo que constituye el bien mayor para el individuo y para la colectividad.

Es discriminatorio, entonces, tratar de acallar la voz de los cristianos en ese foro público, sobre la premisa de que nuestras opiniones son religiosas, porque a la larga todas las opiniones que se emitan en esa plataforma serán tan esencialmente religiosas como los argumentos religiosos que ellos rechazan.

Pensemos en el aborto, por ejemplo. ¿Cómo vamos a determinar la naturaleza del nonato? ¿Quién define el momento en que una vida humana comienza a ser sagrada y digna de protección? O ¿cuáles son los valores que debemos colocar como prioritarios al legislar sobre este asunto, el derecho que tiene la madre a decidir si continúa con el embarazo o el derecho que tiene la criatura en gestación a ser protegida? Cualquiera que sea nuestro proceso de argumentación, será imposible mantenerlo en un terreno netamente secular.

Si los cristianos abogamos por valores morales absolutos de ninguna manera estamos atentando contra la separación de la iglesia y el estado (una idea, por cierto, que surgió dentro del seno del cristianismo). En una democracia liberal se debe permitir en el debate la participación de todos los que tengan algo que aportar, cualquiera que sean sus convicciones religiosas o filosóficas.

Por supuesto, la mayor contribución de la iglesia no es la de tratar de moralizar a la nación, sino la de predicar el mensaje del evangelio, por medio del cual los individuos son reconciliados con Dios a través de la persona y la obra de Cristo, y transformados por el poder del Espíritu Santo. Aunque debemos señalar que la historia ha sido testigo una y otra vez de los beneficios colaterales que han producido los grandes avivamientos del cristianismo a nivel social.

Pero como ciudadanos que somos de la nación, los cristianos no solo tenemos una contribución que hacer en este debate moral, sino que tenemos la obligación de hacerlo por causa del mandato de nuestro Señor Jesucristo de amar a Dios con todos nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente, y amar al prójimo como a nosotros mismos. No es el odio ni la discriminación fanática la que motiva nuestro discurso, sino una genuina preocupación por el bien común.

Por otra parte, aquellos que pretenden mantener la discusión sobre el aborto fuera del marco de toda discusión religiosa no se dan cuenta de lo peligroso que resulta ese argumento para sí mismos. Si defendemos la vida humana desde su concepción hasta la muerte es porque creemos que el hombre es un ser creado a imagen y semejanza de Dios (Gn. 1:26-28; 9:6). Si echamos a un lado esta premisa “religiosa” ya no tenemos razón alguna para colocar a los seres humanos por encima de los animales. Cuando una sociedad acepta esta cosmovisión, está sembrando la semilla de su propia destrucción.

​Sugel Michelén (MTS)

Nota del editor: En República Dominicana se está luchando por la vida de decenas de miles de no nacidos, debido a una propuesta por parte del presidente de esa nación de despenalizar el aborto en ciertos casos (si la vida de la madre corre peligro, si el embarazo es producto de violación o incesto, o si el feto presenta malformaciones incompatibles con la vida). La siguiente es una comunicación de parte del Pastor Miguel Núñez que estará circulando en la prensa Dominicana. Apoya esta lucha compartiendo este escrito usando #leyporlavida y expresando tu apoyo a la santidad de la vida. “Tus ojos vieron mi embrión, y en Tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos”, Salmo 139:16.

Al: Excelentísimo Señor Presidente de la República, Lic. Danilo Medina Sánchez

A la: Honorable Señora Presidenta de la Cámara de Senadores, Lic. Cristina Lizardo Mézquita

Al: Honorable Señor Presidente de la Cámara de Diputados, Lic. Abel Martínez Durán

En mi calidad de médico, por muchos años he seguido con interés el desarrollo del tema sobre el aborto y siempre me ha sorprendido la cantidad de mala información y de alteración de la información detrás de los debates. Hoy se propugna en nuestro país que se liberalice la práctica de aborto en los casos de incesto, violación, mal formación congénita y cuando la salud de la madre corra peligro. Estos casos han sido debatidos muchas veces de forma emocional o de forma pragmática, y consecuentemente, los gobernantes y legisladores a lo largo del tiempo han recibido información tergiversada y manipulada que los ha llevado a decisiones no éticas. Para comenzar, si la discusión de un tema se fundamenta en la búsqueda de una solución utilitarista a lo que es un problema ético o moral y teológico, terminaremos abrazando soluciones que oculten una grieta de zapata que con el tiempo se agigantará haciendo colapsar todo el edificio.

Hoy ese edificio en riesgo es nuestra sociedad pues nuestras grietas de zapata son más profundas que las que el aborto pretende ocultar. Estoy convencido que la legalización del aborto solo contribuirá a desestabilizar aún más una sociedad que actualmente muestra síntomas de estar al borde del colapso moral. Todos los índices así lo demuestran: drogadicción, promiscuidad, alcoholismo, depresión, suicidio, homicidio, violencia intra y extra-familiar por citar solo algunos. Muchos de estos índices son aún más elevados en las naciones desarrolladas que han aprobado el aborto y otras prácticas que no contribuyen al florecimiento humano. Excelentísimo Señor Presidente de la República y Honorables Presidentes de las Cámaras Legislativas: toda sociedad debe velar por el desarrollo del ser humano pero la destrucción de la vida humana, jamás hará prosperar nuestra civilización.

Hace apenas unos años que el Padre de la Genética Moderna, el Dr. Jérôme Lejeune, quien descubrió la Trisomía del par 21 como causa del Síndrome de Down, debatía en las cortes norteamericanas a favor de la vida basado en su ciencia como genetista. Él publicó “21 pensamientos” (así se llamó su reflexión), para ayudarnos a pensar ética y biológicamente acerca del valor de la vida humana desde la concepción. A continuación reproduzco ocho de sus reflexiones:

1) La vida existe desde hace mucho tiempo, pero la de cada uno de nosotros tiene un inicio muy bien definido y es al momento de concepción.

2) Un mes después de la concepción, el ser humano mide la sexta parte de una pulgada. Su diminuto corazón ya ha estado latiendo por una semana y sus brazos, piernas, cabeza y cerebro ya han comenzado a tomar forma. A los dos meses, el niño o la niña podría encajar en una cáscara de nuez: Acurrucado, mide un poco más de una pulgada. Dentro tu puño, él o ella apenas se vería y pudieras aplastarlo con el menor esfuerzo. Pero si en vez abres tu mano, esa criatura está prácticamente completa, con manos, pies, cabeza, órganos internos, cerebro, todo en su lugar. Lo único que tiene que hacer es crecer. Si miras más de cerca con un microscopio estándar podrás distinguir sus huellas dactilares. Todo lo que se necesita para establecer su identidad ya está en su lugar.

3) No debemos temer a la Medicina, sino a la locura de la humanidad. Cada día, la experiencia de nuestros predecesores aumenta nuestra capacidad de cambiar la naturaleza mediante el uso de sus propias leyes. Pero lo que cada generación debe aprender es a usar ese poder con sabiduría. Hoy somos ciertamente más poderosos que nunca, pero no somos más sabios: La tecnología es acumulativa, la sabiduría no.

4) La gente dice: “El precio de las enfermedades genéticas es alto. Si eliminamos estos individuos desde el principio, ¡el ahorro sería enorme!” No se puede negar que el precio de estas enfermedades es alto en sufrimiento para el individuo y en la carga para la sociedad, ¡sin mencionar lo que los padres sufren! Pero podemos asignar un valor a ese precio: Es precisamente lo que una sociedad debe pagar para seguir siendo plenamente humana.

5) Los enemigos de la vida saben que para destruir la civilización, primero tienen que destruir a la familia en su punto más débil, al niño. Y entre los más débiles, eligen al menos protegido de todos, el niño que nunca se ha visto; el niño que aún no se conoce o amado en el sentido habitual de la palabra; que aún no ha visto la luz del día, que ni siquiera puede gritar de angustia.

6) Tenemos que ser claros: La calidad de una civilización se mide por el respeto que tiene por sus miembros más débiles. No hay otro criterio.

7) Para evitar el sobrecalentamiento del debate, voy a ir mucho más atrás, a los espartanos. Ellos fueron los únicos que eliminaban a los recién nacidos solo porque creían que serían incapaces de llevar armas o engendrar futuros soldados. Esparta era la única ciudad griega que practicaba este tipo de eugenesia, esta eliminación sistemática. Y hoy no queda nada de ella: ¡No nos ha dejado ni un sólo poeta, ni un sólo músico, ni siquiera una ruina! ¡Esparta es la única ciudad griega que no aportó nada a la humanidad! ¿Es eso una coincidencia o hay una conexión directa? Los genetistas se preguntan: “¿Se volvieron estúpidos porque mataron a sus futuros pensadores y artistas al matar a sus niños menos hermosos?”

8) La composición genética de un ser humano está completa desde el momento de la fecundación: Ni un solo científico lo duda. Lo que algunos de ellos quieren debatir es la cantidad de respeto que se debe a un individuo en base a su estado de desarrollo. Si un ser humano es de media pulgada de largo: ¿merece respeto? Si es de 20 pulgadas de largo: ¿se merece 40 veces más respeto? Las personas que usan años y libras para cuantificar el respeto debido a otro ser humano no son bien intencionadas.

El Dr. Jerome Lejeune, fue entrevistado en la Suprema Corte de Justicia de Francia y de los Estados Unidos y presentó un reporte científico ante el subcomité judicial del Senado de los Estados Unidos. Expresó lo siguiente con relación a la pregunta de si el feto era o no una vida humana: “[cuando] el espermatozoide y el óvulo se encuentran, un nuevo ser humano es formado porque su propia constitución humana y personal está completamente definida. La fecundación produce una constitución personal que es enteramente única de este ser humano, la cual no ha ocurrido antes ni ocurrirá jamás. Yo debo decir que no hay dificultad en entender que en el principio de la vida, la información genética, la estructura molecular del huevo, el espíritu, la materia, el alma y el cuerpo ya están completamente unidos porque es el comienzo de una nueva maravilla que llamamos ser humano”. También el Doctor Lejeune contestó: “esa no es mi opinión; esa es la enseñanza de toda la genética que yo he aprendido; no hay duda de que es un ser humano porque no es un ser chimpancé, por tanto, es un ser humano” (Febrero de 1989, testimonio del Dr. Lejeune frente al juez W. Dale Young en Blount County, Tennessee, Estados Unidos; en el caso de Junior L. Davis versus, Mary Sue Davis Stowe (ex-esposa)).

Si queremos definir la vida en base a la ciencia debemos hacernos la siguiente pregunta: Biológicamente hablando, ¿qué es la vida? Esta definición no es tan compleja. En Biología sabemos que si algo tiene metabolismo, si es capaz de crecer y si es capaz de dividirse de manera autónoma, ese organismo tiene vida. Tan pronto el espermatozoide y el óvulo se juntan se forma una nueva entidad llamada “cigoto” que tiene metabolismo, que es capaz de crecer y que es capaz de dividirse. Ese organismo tiene vida. Ahora, la pregunta sería si la vida es porcina, vacuna, canina o humana. Bueno, las células vienen de dos donantes humanos y contienen cromosomas humanos e información genética humana, por tanto es una vida humana, y si es una vida humana, entonces tiene derechos humanos que la Constitución del país protege. De hecho, el Artículo 4, acápite 1 de la Convención Americana de Derechos Humanos expresa que toda persona tiene derecho a que se respete su vida y que ese derecho debe ser respetado desde el momento de la concepción. Con esta afirmación, dicha Convención está reconociendo que al momento de la concepción ya ese cigoto es un ser humano, puesto que le reconoce derechos humanos. Sólo seres humanos pueden poseer derechos humanos.

El Dr. Bernard Nathanson (New England Journal of Medicine, November 28, 1974, Vol. 291, No. 22: 1189-1190) fue director de una de las clínicas de abortos más activas en la ciudad de New York hasta el año 1972. Fue uno de los impulsores de las leyes en favor del aborto en los Estados Unidos. Decidió renunciar a su práctica como abortista cuando durante un procedimiento de aborto notó la expresión facial de dolor que el feto hizo cuando fue agarrado por una pinza. Se puede encontrar su video en Internet, titulado “The Silent Scream” (El Grito Silencioso).

El hecho de que el feto en el útero responde a la intensidad de la luz, al calor, al frío, y al sabor (al cambiar la naturaleza química del líquido que el feto ingiere) ha sido ampliamente documentado en el trabajo pionero de Sir William Liley, el padre de la fetología, (Willke, J & B, Abortion: Questions & Answers, Hayes, 1991, capítulo 10). Este autor indica: “La ultrasonografía en tiempo real, la fetoscopía, el estudio del electrocardiograma fetal y del electroencefalograma han demostrado una respuesta marcada de parte del feto al dolor, al tacto y al sonido”.

Excelentísimo Señor Presidente de la República y Honorables Señores Presidentes de las Cámaras Legislativas, en nombre de la Genética Ética, en nombre del sentido moral común a los hombres, en nombre del florecimiento humano y en nombre del Dios del cielo y la tierra, por favor reconsideren esta decisión y mantengan la prohibición de la destrucción de la vida humana que terminará con miles y aún millones de seres humanos inocentes que no tienen a nadie que abogue por ellos si ustedes no lo hacen.

Dr. Miguel Núñez

Pregunta: “¿Qué dice la Biblia acerca del aborto?”

Respuesta: La Biblia nunca menciona específicamente el problema del aborto. Sin embargo, hay numerosas enseñanzas en la Escritura que hacen totalmente claro la visión de Dios sobre el aborto. Jeremías 1:5 nos dice que Dios nos conoce antes de formarnos en el vientre materno. El Salmo 139:13-16 nos habla del papel activo de Dios en nuestra creación y formación en la matriz. Éxodo 21:22-25 prescribe el mismo castigo para alguien que cause la muerte de un bebé en el útero que para alguien que cometa un asesinato. Esto indica claramente que Dios considera a un bebé en la matriz del mismo modo que lo hace con un ser humano plenamente desarrollado como adulto. Para el cristiano, el aborto no es un asunto de elección de los derechos de la mujer. Es un asunto de la vida o la muerte de un ser humano hecho a la imagen de Dios. (Génesis 1:26-27; 9:6).

El primer argumento que se levanta siempre contra la posición cristiana sobre el aborto es, “¿Qué sucede en los casos de violación y/o incesto?” Tan horrendo como sería el quedar embarazada como resultado de una violación y/o incesto, ¿es el hacer asesinar a un bebé la respuesta? Dos errores no hacen un acierto. El niño que llega a ser el resultado de violación y/o incesto puede ser dado en adopción a una amorosa familia que no haya podido tener hijos propios – o el niño puede ser criado por su madre. Nuevamente, el bebé no debe ser castigado por los actos malvados de su padre.

El segundo argumento que usualmente se levanta contra la posición cristiana sobre el aborto es, “¿Y qué sucede cuando la vida de la madre está en riesgo?” Honestamente, esta es la pregunta más difícil de responder en el tema del aborto. Primero, recordemos que esta situación es la razón tras menos de una décima del uno por ciento de los abortos hechos en el mundo actual. Hay muchísimas más mujeres que tienen abortos porque no quieren “arruinar sus cuerpos” que mujeres que tienen un aborto para salvar sus propias vidas. Segundo, recordemos que Dios es un Dios de milagros. Él puede preservar la vida de una madre y su bebé, a pesar de que todos los pronósticos médicos estén en su contra. Aunque finalmente, esta pregunta solo puede ser decidida entre el esposo, la esposa y Dios. Cualquier pareja que enfrente esta extremadamente difícil situación deberá orar al Señor por sabiduría (Santiago 1:5) para saber lo que Él quiere que hagan.

En el 99% de los abortos ejecutados en el mundo actual, la razón es “control natal retroactivo.” Una mujer y/o su pareja deciden que no quieren al bebe que han concebido. Así que deciden terminar la vida de su hijo, en vez de enfrentarse con la responsabilidad. Esta es una maldad extrema. Aún en el 1% de las situaciones más difíciles, el aborto nunca debe ser la primera opción. La vida de un ser humano en la matriz vale cualquier esfuerzo que le permita llegar al término de su proceso de nacimiento.

Para aquellos responsables de un aborto – el pecado del aborto no es menos perdonable que cualquier otro pecado. A través de la fe en Jesucristo, cualquier y todos los pecados pueden ser perdonados (Juan 3:16; Romanos 8:1; Colosenses 1:14). Una mujer que ha tenido un aborto, o un hombre que ha animado al aborto, o aún un doctor que ha ejecutado uno – todos pueden ser perdonados por la fe en Cristo Jesús.

Pregunta: “¿La Biblia enseña que la vida empieza en la concepción?”

Respuesta: La Biblia enseña que la vida empieza en el momento de la concepción. La vista de todas las culturas de cuando comienza la vida humana cambia al cambiar los valores de la sociedad, las normas morales, y los conocimientos sobre el proceso de cambio de desarrollo embrionario. En los Estados Unidos, antes de la decisión de la Corte Suprema en 1973 que permitía el aborto bajo demanda, se consideraron los embriones en desarrollo como personas por nacer. Ahora, incluso un feto que podría sobrevivir por sí mismo fuera del vientre de su madre se puede abortar legalmente, bajo ciertas circunstancias médicas. Esto demuestra que no consideramos a un niño no nacido un verdadero ser humano.

La ciencia nos dice que la vida humana comienza en el momento de la concepción. Desde el momento que se lleva a cabo la fertilización, la composición genética del niño ya está completa. Ya se ha determinado su género, junto con su altura, pelo, ojos y color de piel. Lo único que necesita el embrión para convertirse en un ser completamente funcional es el tiempo para crecer y desarrollarse.

Más importante aún, Dios nos revela en Su Palabra no sólo que la vida comienza en la concepción, sino que Él sabe quiénes somos incluso antes de esto (Jeremías 1:5). El Rey David dijo esto sobre el papel de Dios en nuestra concepción: “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre… Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” (Salmo 139:13,16).

La sociedad continuamente pretende devaluar la vida de los no nacidos, creando sus propias definiciones de la humanidad basadas en opiniones distorsionadas de la moralidad. Pero el hecho innegable es que la vida comienza en la creación, y un ser humano es creado tan pronto como es concebido. Dios está presente en nuestra creación; Él es, de hecho, nuestro Creador. Nuestro valor como seres humanos creados a Su imagen es concebido incluso antes de nosotros.

Leer más: http://www.gotquestions.org

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s