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¿Es malo juzgar? ¿Ignorar y ocultar lo que está mal?

Por razón del texto de Mateo 7:1, muchos llegan a la conclusión de que bajo ninguna circunstancia podemos realizar juicios, ¿Qué dice la totalidad de la enseñanza de la Biblia? ¿Los cristianos podemos juzgar o no? ¿Cuál fue la enseñanza de Jesús sobre juzgar?

Hay cosas que los cristianos podemos y debemos juzgar o evaluar y hay cosas que no debemos hacer al momento de juzgar.

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Mateo 7:1-5

“1No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. 3¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? 5¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.”

La prohibición aquí no es la de juzgar a otro, porque la Biblia misma enseña la necesidad de esta clase de evaluación. Lo que Jesús prohíbe aquí es el tener un espíritu, una inclinación automática a la crítica y la condenación de otras personas. Lo que Jesús condena aquí es la falta de amor – el deseo de evaluar a otros, a fin del criticar y condenarlos. Note los siguientes comentarios bíblicos.

7:1 No juzguéis. Hay juicios que son legítimos y que Dios los ordena (cp. Jn 7:24; 1 Co 5:5; Gá 1:8, 9), pero aquí se condena una actitud de crítica y de creerse perfecto.1

1 Hernández, Eduardo A. ; Lockman Foundation (La Habra, CA): Biblia De Estudio : LBLA. La Habra, CA : Editorial Funacion, Casa Editoral para La Fundacion Biblica Lockman, 2003, S. Mt 7:1

Este pasaje no enseña que los juicios no deben hacerse; Mateo 7:5 habla de quitar la paja del ojo de tu hermano. El punto del Señor fue que una persona no debe ser habitual en la crítica o la condena de una paja en el ojo ajeno cuando tiene una viga-una hipérbole fuerte para el efecto-en su propio ojo. Tal acción es hipócrita (¡Hipócrita, v. 5, cf. “Hipócritas” en 6:2, 5, 16). Aunque el juicio es a veces necesario, las personas que hacen las distinciones (krino, juez, significa “distinguir” y así “decidir”) primero deben estar seguras de sus propias vidas.2

2 Walvoord, John F.; Zuck, Roy B., Dallas Theological Seminary: El Comentario conocimiento de la Biblia: una exposición de las Escrituras. Wheaton, IL: Victor Books, 1983-c1985, S. 2:33

“Juzgar” aquí no quiere decir exactamente pronunciar juicio condenatorio, ni se refiere al acto sencillo de juzgar, ya sea en un sentido favorable o en un sentido contrario. El contexto da a entender claramente que lo que aquí se condena es aquella disposición de mirar desfavorablemente el carácter y las acciones de otras personas, la que nos lleva invariablemente a pronunciar contra ellos juicios temerarios, injustos y desagradables. Sin duda alguna, aquí se habla de los juicios así pronunciados; pero lo que el Señor está atacando, es el espíritu de donde saltan tales juicios. Con tal de que evitemos este espíritu desagradable, no sólo somos autorizados para juzgar sobre el carácter y las obras de algún hermano, sino que en el ejercicio de las necesarias distinciones nos vemos obligados a hacerlo para nuestro gobierno propio. Es sólo la violación de la ley del amor que se practica al juzgar severamente, lo que aquí se condena. Y el argumento contra ello: “para que no seáis juzgados” confirma esto: “para que vuestro carácter y actos no sean atacados con la misma severidad”; es decir en el gran día. 3

3 Jamieson, Roberto ; Fausset, A. R. ; Brown, David: Comentario Exegético Y Explicativo De La Biblia – Tomo 2: El Nuevo Testamento. El Paso, TX : Casa Bautista de Publicaciones, 2002, S. 42

¿Es este texto una prohibición de juzgar en cualquier contexto? Claro que no. De hecho, la Biblia habla de tiempos cuando la Iglesia tiene que tratar casos de disciplina, evaluando la conducta de uno, y en casos extremos, ex comunicar a uno que rehúsa arrepentirse de su pecado. Así que, hay lugar para juzgar. El texto en Mateo 7 parece sugerir que:

1. No debemos juzgar a otros sin examinarnos a nosotros mismos primero. Tenemos que sacar la viga de nuestro ojo para poder ver la paja en el ojo de nuestro hermano.

2. No debemos juzgar a otros si no queremos ser juzgados también. Si evaluamos a otros, vamos a ser evaluados por ellos o por otros.

3. Si juzgamos a otros, vamos a ser juzgados a la misma medida que juzgamos a los demás.

Por lo tanto, este texto no contiene una prohibición de juzgar, sino la indicación de que el que juzga debe asegurarse de estar en condiciones espirituales para ver bien la condición del otro hermano, habiendo examinado su propia vida primero.

La Biblia dice en Gálatas 6:1:

“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.”

En este texto, los “espirituales” son exhortados a “restaurar” a un hermano en una falta – en pecado. Parte del proceso de la restauración es la evaluación de su falta. Esto es juzgar al otro, pero con el fin de restaurarlo, no condenarlo. Por lo tanto no, no siempre es malo juzgar, pero tenemos que hacerlo de acuerdo a lo que enseña la Biblia.

Carlos F. / GotQuestions.org

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