Diez reglas de oro para una buena vida

Diez reglas de oro para una buena vida

El equilibrio y la armonía son los principales argumentos de Mourdoukoutas para una buena vida
Preocuparse de las cosas que sólo uno mismo puede controlar es otra de sus recomendaciones.

 

¿Qué es la buena vida? ¿Qué es la felicidad? ¿Y el éxito? ¿Cómo debo tratar a los demás? ¿Cómo debo lidiar con eventos desafortunados? ¿Cómo puedo deshacerme de preocupaciones innecesarias? ¿Cómo debo manejar la libertad? A todas esas preguntas responde Panos Mourdoukoutas, coautor del libro “Ten golden rules”:

1. Examine su vida. Busque siempre nuevos placeres y destinos que alcanzar con la mente. Esta regla no es nueva, se basa en los versos de los antiguos filósofos griegos y, sobre todo, los de Platón a través de la voz de Sócrates. Vivir la vida es examinarla a través de la razón. La importancia de la razón en ese examen de vida es evidente en todas nuestras edades, desde la infancia hasta el periodo de abuelo. Ser humano es pensar, evaluar y explorar el mundo, descubrir nuevas fuentes de placer material y espiritual.

2. Preocúpese sólo de las cosas que usted pueda controlar. Hay que cosas pueden ser influenciadas o cambiadas con sus acciones, otras están lejos del alcance de nuestra mano. Esta regla resumen mucha doctrina del antiguo estoicismo. Enseñanzas muy válidas para los tiempos modernos. Sobre todo, la creencia en un orden racional que opera en el universo, reflejando una buena providencia que hace que lleguen resultados justos. Pensadores como Epícteto no se limitaron a prescribir “fe” como un principio filosófico abstracto, sino que ofrecieron una estrategia concreta basada en la disciplina intelectual y espiritual. La clave para resistir la dureza y la discordia que se entrometen en la vida de cada ser humano, es la de cultivar una cierta actitud hacia la adversidad basa en la distinción fundamental entre las cosas que son capaces de controlar en comparación con aquellos que están más allá de nuestra capacidad de gestionar. En otras palabras, si bien no podemos controlar todos los resultados que buscamos en la vida, sin duda podemos controlar nuestras respuestas a estos resultados y en ello radica nuestro potencial para una vida que es a la vez contento y satisfecho.

3. La amistad es un tesoro. Es el apego recíproco que llena la necesidad de afiliación. La amistad no se adquiere en el mercado, sino que hay que nutrirla y cuidarla en relaciones impregnadas de confianza. De acuerdo con la filosofía griega, una de las características definitorias de la humanidad, que la distingue de otras formas de existencia es un instinto social muy arraigado, la necesidad de asociación y afiliación con los demás, la necesidad de la amistad. Sócrates, Platón y Aristóteles vieron la formación de la sociedad como un reflejo de la profunda necesidad de afiliación humano en lugar de un simple arreglo contractual entre individuos por lo demás separados. Ninguna cantidad de riqueza, status o poder puede compensar adecuadamente una vida carente de verdaderos amigos.

4. Experimente el verdadero placer. Evite los placeres superficiales y transitorios. Mantenga su vida sencilla. Busque placeres relajantes que contribuyan a la paz de la mente. El verdadero placer es disciplinado y moderado. El placer es el bien supremo de la vida. Sin embargo, no todos los placeres son iguales. Algunos placeres son superficiales y transitorios. A menudo son sucedidos por un sentimiento de vacío y el dolor psicológico y el sufrimiento. Otros placeres son profundos y prolongados, y continúan incluso después del acto, y son estos placeres que aseguran la vida bien vivida. Ese es el mensaje de los filósofos epicúreos que han sido difamados y mal entendidos durante siglos, especialmente en la era moderna, donde sus teorías de la buena vida se han confundido con las doctrinas que defienden el hedonismo.

5. Domínate a ti mismo. La libertad completa requiere una lucha para dominar las fuerzas psicológicas negativas, que impiden una vida saludable. Se trata de resistir cualquier fuerza externa que puede limitar nuestro pensamiento o acción. Uno de los vínculos más concretos entre los tiempos antiguos y modernos es la idea de que la libertad personal es un estado altamente deseable y una de las grandes bendiciones de la vida. Hoy en día, la libertad tiende a estar asociado, sobre todo, con la libertad política. Por lo tanto, la libertad es a menudo percibida como una recompensa por la lucha política, medida en términos de su capacidad para ejercer individuales “derechos”. Para los antiguos la adquisición de una auténtica libertad iviene dada por una batalla doble. En primer lugar en contra de cualquier fuerza externa que pueda delimitar el pensamiento y la acción. En segundo lugar, dentro de una batalla, una lucha para someter a las fuerzas psicológicas y espirituales que impiden una sana confianza en sí mismo. La antigua sabiduría reconoce claramente que la humanidad tiene una capacidad infinita de auto-engaño, de creer lo que es personalmente útil y conveniente a expensas de la verdad y la realidad, todo ello con consecuencias catastróficas.

6. Evite el exceso. Viva en armonía y equilibrio. Incluso las cosas buenas pueden convertirse en una fuente de miseria y sufrimiento. Esta regla se repite en los escritos de los antiguos pensadores griegos que vieron en la moderación una solución al enigma de la vida. Los griegos comprendieron plenamente los altos costes de un exceso apasionado. Ellos entendieron correctamente que cuando la gente sobrepasa los límites de una media razonable, pagas multas que van desde frustraciones a la catástrofe total. Es por eso por lo que esos ideales de medida y proporción son los necesarios para que una vida productiva pueda continuar.

7. Sea una persona responsable. Es bueno acercarse a uno mismo con honestidad y rigor; detener el desplazamiento de la culpa de sus errores y deficiencias. Sea honesto con usted mismo y esté preparado para asumir la responsabilidad y aceptar las consecuencias. Esta regla proviene de Pitágoras, el famoso matemático y místico, y tiene especial relevancia para todos nosotros debido a la tendencia humana común para rechazar la responsabilidad por mala conducta. Muy pocas personas están dispuestas a asumir la responsabilidad por los errores y contratiempos que inevitablemente se producen en la vida. En su lugar, tienden a imponer estas situaciones de los demás se quejan de las circunstancias “ajenas a su voluntad.” La tendencia más habitual es encontrarnos a nosotros mismos en los dilemas de nuestra propia creación – dilemas para los que se niegan a rendir cuentas. ¿Cuántas veces la persona promedio dice algo como: “Realmente no fue mi culpa. Si sólo Juan o María había actuado de otra manera, entonces no me han respondido como lo hice”.

8. No sea un tonto próspero. La prosperidad por sí misma puede ser una fuente de locura peligrosa. El dinero es una condición necesaria pero no suficiente para la buena vida, la felicidad y la sabiduría. La prosperidad tiene diferentes significados para diferentes personas. Para algunos, la prosperidad es acerca de la acumulación de la riqueza en forma de dinero, bienes inmuebles y acciones. Para otros, la prosperidad es acerca de la acumulación de poder y el logro de la condición que viene con el nombramiento a puestos empresariales o gubernamentales. En cualquier caso, la prosperidad requiere de sabiduría: el uso racional de los recursos propios y en ausencia de la búsqueda de la sabiduría, Esquilo era correcto hablar de los necios prósperos.

9. No haga el mal a los demás. Si lo hace mal es un hábito peligroso, una especie de reflejo demasiado rápido y demasiado fácil recurrir a la justificación tiene un efecto duradero y perjudicial en esta búsqueda. La sociedad contemporánea está llena de mensajes contradictorios en lo que respecta al tratamiento de nuestros semejantes. El mensaje de la herencia judeo-cristiana religiosa, por ejemplo, es que haciendo el mal a los demás es un pecado, ensalzando las virtudes de la misericordia, el perdón, la caridad, el amor y el pacifismo. Sin embargo, como todos sabemos, en la práctica estos ideales inspiradores tienden a ser muy escasos. La sociedad moderna es una economía competitiva, hacer difícil entorno fuertemente inclinado a defender la libre ventaja a costa del “otro.”

10. La bondad hacia los demás tiende a ser recompensada. El buen trato a los demás es un buen hábito que apoya a las fuerzas puras y la búsqueda de la buena vida. Ayudar a los demás otorga una sensación de satisfacción que tiene dos beneficiarios, el beneficiario, el receptor de la ayuda, y el benefactor, el que proporciona la ayuda.

*Decálogo traducido y extractado del artículo “Ten golden Rules” de Panos Mourdoukoutas

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